Los últimos avances derivados de la globalización han hecho que modifiquemos nuestros estilos de vida. Hoy existen ciudades inteligentes, países conectados y tenemos todo al alcance de nuestras manos, pero también estamos consumiendo más recursos naturales y generando más residuos, sin pensar en el impacto que esto tiene sobre el entorno.
Es fundamental que avancemos como sociedad, incorporando nuevas tecnologías que supongan una mayor comodidad, seguridad y mejoren nuestros estilos de vida, pero sin comprometer los recursos naturales. Por ello, instituciones, organizaciones y ciudadanos debemos apostar por desarrollar nuevos modelos de negocio eficientes que promuevan un equilibrio total entre sociedad, economía y medio ambiente. En este contexto, la tecnología juega un papel clave para fomentar el progreso sostenible de la sociedad, y apoyándonos en la digitalización podemos reducir el impacto de nuestras acciones.
Hoy en día, tal y como se ha demostrado en esta etapa de pandemia, es posible llevar a cabo operaciones íntegramente digitales, algo impensable hace años. El hecho de digitalizar los procesos nos ofrece grandes posibilidades de optimización de recursos. Por ejemplo, podemos preservar nuestros bosques al reducir el consumo del papel gracias al uso de aplicaciones de digitalización de documentos, evitar desplazamientos innecesarios gracias al uso de herramientas de comunicación en remoto con el consiguiente ahorro de combustible y disminuyendo la contaminación, o reducir al máximo el consumo de energía con el uso de recursos como la migración a la nube.
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