La Agenda 2030 sintetiza el potencial de la innovación en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 9 con la tecnología como herramienta transversal capaz de acelerar el cumplimiento del resto de objetivos. Pero será necesario comprender y priorizar las herramientas que impactan en la prosperidad común y evitar las que ensanchan la ya gran brecha social y económica a la que nos asomamos.
El cambio climático y la pandemia de COVID-19 han favorecido un estado de pesimismo acerca del funcionamiento del sistema económico y su impacto en el planeta y la vida de las personas. Hay bajona. Hay ansiedad. Hay sensación de ruptura y resulta difícil aventurar si la situación de crisis en cascada de los últimos dos años se resolverá en reflexión colectiva o mediante la huida hacia adelante.
También existen dudas sobre si la tecnología actúa como palanca de cambio positivo o como herramienta perpetuadora de sistemas injustos. Un poco como los dragones de los Targaryen y el propio fuego que simbolizan: de iluminar, dar calor y transformar los elementos a arrasar reinos enteros en dos minutos si el jinete se despeina. La fragilidad de ese espacio azaroso entre lo utópico y lo distópico, tecnología mediante, es ya sorprendente en sí misma.
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