El diseño de las pólizas de seguros ha cambiado mucho en pocas décadas, y sigue evolucionando constantemente. De hecho, el sector asegurador está íntimamente relacionado con la innovación. ¿Acaso no fue innovación reparar una rotura que un cliente ha tenido en su casa en lugar de indemnizarle por la misma y que sea él quien busque la solución? Pues esto que hoy nos parece muy habitual no lo era tanto hace unas pocas décadas. Fue MAPFRE, precisamente, en España quien introdujo ese concepto y está claro que llegó para quedarse.
Pólizas a medida, en función de cómo se comporta el cliente o seguros que se activan y desactivan son tendencias que están ahí y que poco a poco previsiblemente irán calando en nuestras vidas y cambiará precisamente la relación que los clientes tenemos con esta industria.
En los últimos tiempos empieza a sonar un nuevo concepto: seguros paramétricos. Es verdad que esto no es novedoso para los profesionales del sector, sobre todo aquellos que se dedican al reaseguro, a los grandes riesgos o aquellos muy relacionados con los fenómenos atmosféricos. Existen desde hace más de dos décadas, pero para el público en general puede que sea un concepto con el que no esté tan familiarizado… y tal vez en un futuro -lejano o no- sea una realidad. Hoy más bien es una tendencia a explorar, porque algunos de los intentos que se han llevado a cabo no han resultado muy fructíferos y se han quedado, precisamente, en eso, en ensayos o proyectos con muy corta vida al no dar los resultados esperados.
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