Se presenta un nuevo concepto que da una vuelta de tuerca a la tecnología de los superconductores para crear carreteras capaces de transportar, a 650 km/h, personas, mercancías y energía.
Un superconductor es un material que, cuando se enfría a una temperatura extremadamente baja, pierde completamente su resistencia eléctrica y se convierte en un conductor perfecto de electricidad. Es decir, es un material que puede transportar corriente eléctrica sin las pérdidas provocadas por la resistencia. Además, también exhibe efectos magnéticos únicos. Por el efecto Meissner, un superconductor puede flotar en un campo magnético externo. Por eso, se utilizan en aplicaciones como la creación de imanes muy potentes, la transmisión de energía eléctrica sin pérdidas, en la física de materiales y en la fusión nuclear.
En 1987, la investigación de la superconductividad dio un vuelco cuando un equipo dirigido por el físico de la Universidad de Houston (UH) Paul Chu descubrió un compuesto que actuaba como superconductor a una temperatura superior al punto de ebullición del nitrógeno líquido.
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