Las redes privadas virtuales sirven para establecer comunicaciones cifradas, pero es esencial contratar una que realmente garantice la privacidad de la información
Es probable que, al oír hablar de las VPN (redes privadas virtuales), a muchos usuarios les venga a la mente un hacker ataviado con una sudadera con capucha en una habitación oscura mientras accede a la dark web (internet oscura) en su ordenador. Sin embargo, estas herramientas resultan útiles para cualquier usuario de internet, pues garantizan la privacidad en las conexiones que nuestro dispositivo establece con páginas web u otros servicios.
Antes de empezar a usar una VPN, es importante tener en cuenta que privacidad no es sinónimo de seguridad y, como explica a este diario Josep Albors, director de investigación y concienciación de la compañía de seguridad informática ESET en España, “las VPN no evitan que accedas a una página web, te descargues un virus y lo instales en el dispositivo, porque no es su función”, a pesar de que muchas veces se ofrezcan como sistemas de seguridad.
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