En los últimos años, muchas empresas se han sensibilizado sobre el valor de la diversidad, la equidad y la inclusión. Pero en la mayoría de las organizaciones, las iniciativas del DEI se centran principalmente en el género y la etnia. Un grupo al que se ha prestado menos atención son las personas con discapacidades y eso ha provocado disparidades en el lugar de trabajo. En el Reino Unido, por ejemplo, la tasa de empleo de las personas con algún tipo de discapacidad (que representan el 20% de la población en edad de trabajar) es solo del 53%, muy inferior a la tasa del 81% de las personas sin discapacidades.
El empleo de personas con discapacidades suele considerarse una causa social, una que se adapta mejor a las organizaciones sin fines de lucro o del sector público. Eso es un error y, lo que es más importante, una oportunidad perdida. En muchos sectores, las empresas innovadoras están demostrando que la inclusión de las personas con discapacidades puede generar una ventaja competitiva real y una rentabilidad a largo plazo.
Nuestra investigación sugiere que tener empleados con discapacidades en su plantilla puede generar la ventaja competitiva de una empresa de cuatro maneras: (1) las discapacidades suelen conferir talentos únicos que hacen que las personas sean mejores en determinados trabajos; (2) la presencia de empleados con discapacidades eleva la cultura de toda la organización, la hace más colaborativa e impulsa la productividad; (3) la reputación de inclusividad mejora la propuesta de valor de la empresa con los clientes, que están más dispuestos a entablar relaciones a largo plazo con la empresa; (4) ser reconocido socialmente responsable da a la empresa una ventaja en la competencia por capital y talento.
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