La era de la Inteligencia Artificial exige un seguro contra la desigualdad

Es casi seguro que la revolución de la IA conducirá a un aumento de las disparidades de ingresos. Para garantizar que la tecnología emergente no amplíe la brecha de riqueza, los gobiernos deben reformar el sistema tributario de modo que las tasas para las personas con mayores ingresos aumenten automáticamente una vez que se haya superado un umbral de desigualdad

Los legisladores de la Unión Europea (UE) recientemente alcanzaron un acuerdo provisional sobre una regulación significativa destinada a mitigar los riesgos que plantea la inteligencia artificial (IA) a la humanidad, y otros países parecen dispuestos a seguir el ejemplo de la UE. Pero esta regulación no aborda uno de los mayores desastres que puede conllevar la IA: la perspectiva de un desempleo masivo y de un drástico aumento de la desigualdad de ingresos. La regulación no puede eliminar estos riesgos sin que el mundo deje de gozar de los potenciales beneficios de la IA, como marcados aumentos de la productividad y una enorme creación de riqueza. Es por esta razón que los responsables de las políticas también deben implementar regulaciones destinadas a compensar a los ciudadanos en caso de que estos desastres ocurran.

Seamos claros: no nos oponemos a regular la IA. Pero de la misma manera que adoptamos una estrategia dual para proteger a los hogares vulnerables a las inundaciones –mediante la construcción de escolleras y la provisión de un seguro contra inundaciones–, los gobiernos también deben ofrecer un seguro contra la desigualdad para garantizar que la IA no amplíe la brecha de riqueza. Si bien es concebible que las futuras administraciones puedan modificar los términos de un programa semejante, recortar beneficios que hoy favorecen a muchos sería políticamente difícil.

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