Para 4 millones de mujeres en México y América Latina, vender productos de belleza no es solo una fuente de ingresos, es el puente hacia una vida más estable y digna. Seguramente también tienes a una amiga, una tía o vecina que comenzó vendiendo cremas entre la familia y amistades para pagar los estudios de su hijo y hoy lidera su propio equipo de consultoras. O alguna mujer que perdió su trabajo formal y encontró en la venta por relaciones una oportunidad para recuperar su independencia económica.
Lo que empieza como un ingreso extra se puede convertir en un modelo de negocio que transforma las finanzas y la forma de trabajar. En este contexto, a través del Índice de Desarrollo Humano de las Consultoras de Belleza (IDH-CB), Natura midió el impacto real de su ecosistema de negocio.
Este índice no solo evalúa el crecimiento en términos de ingresos, sino también el acceso a herramientas de educación financiera, digitalización y bienestar, tiene su enfoque en el camino de sus consultores hacia una vida más digna y una mayor independencia económica. Estas son algunas lecciones de su modelo de negocios:
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