Al firmar una póliza contratamos la promesa de estar protegidos frente a los riesgos cubiertos. Por eso, es fundamental contar con la garantía de que, si precisamos de la actuación del seguro, el compromiso se convierta en realidad. En buena medida, esto se consigue con una regulación y supervisión acordes a las operaciones y a la actuación de las aseguradoras para afianzar su funcionamiento y transparencia.
En todos los países, los actores económicos están sujetos a la intervención pública para garantizar que proceden correctamente. En concreto, el sector asegurador es una actividad muy supervisada en todo el mundo y sometida a una regulación mayor por su naturaleza e impacto en la economía.
Las aseguradoras operan bajo la atenta mirada de diferentes organismos que se encargan de velar por los derechos de tomadores, asegurados y beneficiarios, y están respaldadas por un sistema técnico y legal que se encarga de garantizar su funcionamiento, así como de promover la transparencia de sus actividades.
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