El pasado 20 de octubre, un fallo en Amazon Web Services (AWS) provocó interrupciones en múltiples servicios digitales a nivel global, afectando desde plataformas de comercio electrónico y asistentes de voz hasta aplicaciones de juegos y banca online. La compañía identificó el origen del problema en Amazon DynamoDB, su servicio de bases de datos NoSQL, que gestiona más de medio millón de solicitudes por segundo y da soporte a más de un millón de clientes. La incidencia se centró en la región US East-1, en Virginia del Norte, y se prolongó aproximadamente cuatro horas, con una recuperación paulatina de los servicios.
Entre los afectados estuvieron servicios vinculados a la propia Amazon, como Alexa y su plataforma de venta online, así como aplicaciones externas como Duolingo, Canva, Roblox, Perplexity, Fortnite, Snapchat o plataformas de transporte como Lyft. También se registraron incidencias en empresas españolas como BBVA, ING Direct, Movistar y Orange. Ticketmaster, por su parte, reportó problemas en la venta de entradas durante la mañana del lunes. Aunque algunos medios vincularon la caída de Redsys, plataforma de pagos con tarjeta, con el apagón de AWS, la compañía aclaró que se trató de un incidente aislado en su infraestructura de comunicaciones.
Expertos destacan que este tipo de incidentes revela la dependencia de un reducido número de proveedores de infraestructura. Eusebio Nieva, director técnico de Check Point Software para España y Portugal, subraya que “una interrupción o ataque en un solo eslabón de la cadena digital puede generar un efecto dominó en industrias enteras, exponiendo el riesgo sistémico de la excesiva centralización en la nube”. Por su parte, Patrick Burgess, del Instituto Chartered, advierte que “desarrollar resiliencia y garantizar diversidad en los sistemas digitales es esencial para mantener la continuidad y la confianza en la economía digital”.
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