«Queremos liderar el crecimiento de los seguros masivos digitales en Bolivia» Alejandro Mac Lean CEO Bisa Seguros

El CEO afirma que el 2026 se presenta con grandes oportunidades para el sector. «Contamos con instituciones más sólidas, comprometidas con el cumplimiento de la regulación y con una visión más abierta al desarrollo del mercado», señala.

Revista Y/O

Con el inicio de 2026, el mercado asegurador boliviano se encuentra ante una coyuntura que combina cambio político, redefinición del rol del Estado y una aceleración tecnológica inevitable. En este contexto, BISA Seguros plantea una agenda clara: ampliar el acceso al seguro, fortalecer la protección frente a nuevos riesgos y liderar la transformación digital del sector.

Para Alejandro Mac Lean, CEO de la compañía, el desafío no es menor. Tras más de dos décadas de un modelo económico donde el Estado buscó ocupar espacios que históricamente pertenecen a la iniciativa privada, se abre una etapa que exige empresas aseguradoras más proactivas, innovadoras y colaborativas. El seguro – sostiene – debe dejar de ser un producto reservado para grandes inversiones y convertirse en una herramienta cotidiana de protección para personas, familias y microempresas.

La apuesta es estratégica: seguros masivos digitales, regulación moderna, flexibilidad en el manejo de activos y una visión de mercado que priorice el crecimiento colectivo antes que la competencia cerrada.

“Queremos liderar el crecimiento de los seguros masivos digitales en Bolivia. Es momento de asumir el desafío de ampliar la presencia del seguro y llegar a más personas y familias”, afirma Mac Lean.

En esta entrevista exclusiva con la revista Y/O, Mac Lean analiza las perspectivas del sector, los riesgos emergentes y el rol que BISA Seguros busca desempeñar en la construcción de una nueva etapa para la industria aseguradora boliviana.

Revista Y/O.– ¿Cuáles son las perspectivas para el negocio del seguro en Bolivia en este 2026?

Alejandro Mac Lean (AM).–El 2026 se presenta como un año con condiciones estructurales mucho más favorables para el desarrollo del seguro en Bolivia. El primer elemento clave es la existencia de instituciones sólidas, que operan bajo la ley y dentro de un marco regulatorio claro. El seguro necesita previsibilidad y reglas estables; sin eso, simplemente no puede crecer.

Un segundo factor fundamental es la apertura a nuevas inversiones y la expansión de las existentes. Históricamente, el crecimiento del seguro está estrechamente vinculado al crecimiento de la inversión productiva. Cuando hay inversión, hay activos que proteger, proyectos que asegurar y riesgos que administrar. En ese sentido, vemos señales positivas tanto en inversión local como extranjera.

El tercer elemento es la mayor transparencia en los precios de la economía, comenzando por el tipo de cambio. Un dólar con mayor estabilidad permite planificar, estructurar productos y administrar riesgos de manera mucho más eficiente. Esto, sumado a una economía que empieza a ordenar sus variables clave, genera un entorno propicio para pensar en crecimiento, innovación y desarrollo de nuevos modelos de seguro durante este año.

La combinación de estos elementos genera un escenario altamente favorable para impulsar productos innovadores y consolidar un crecimiento sostenido del mercado.

Revista Y/O.– ¿Cuáles son los riesgos que las aseguradoras deben mirar este 2026?

AM.– Hoy existen dos grandes riesgos que atraviesan a la industria aseguradora a nivel global y que, por supuesto, también impactan a Bolivia. El primero es el riesgo climático. La naturaleza está cambiando el mapa de riesgos: eventos extremos más frecuentes, mayor severidad de daños y afectaciones directas a infraestructura, producción y personas.

El segundo gran riesgo es el riesgo cibernético. La digitalización de procesos, datos y operaciones ha creado una nueva categoría de amenazas que no distingue tamaño de empresa ni sector económico. Los ciberataques se han convertido en una amenaza transversal: afectan a entidades financieras, empresas de servicios, comercios y cualquier organización que maneje datos.

Ambos riesgos son de carácter macro, marcarán la agenda técnica del sector y requieren ser incorporados de manera profunda en los modelos de análisis, diseño de productos y gestión del seguro.

Revista Y/O.– ¿En Bolivia el sector asegurador está listo para afrontar estos riesgos? ¿Ha desarrollado productos?

AM.– En cierta medida sí, pero de forma todavía parcial. Las grandes empresas privadas, especialmente aquellas con inversiones relevantes, ya están contratando seguros con coberturas amplias tanto para riesgos climáticos como cibernéticos. Esto demuestra que existe conciencia y capacidad técnica para responder.

Sin embargo, ese segmento representa solo una fracción de la exposición real del país. El desafío de fondo es mucho más amplio: cómo proteger a toda la capacidad productiva, logística y social de Bolivia. Hoy vemos sectores completos —agricultura, transporte, pequeñas empresas, familias— que están expuestos y no cuentan con ningún tipo de cobertura.

Los eventos recientes lo demuestran con claridad: carreteras intransitables, puentes destruidos por riadas, producción agrícola afectada, viviendas dañadas. Miles de personas y activos quedaron vulnerables sin respaldo asegurador. Ahí está el verdadero reto, pensar en esquemas de aseguramiento de alcance nacional, donde Estado y aseguradoras trabajen juntos para construir soluciones frente al riesgo climático.

En el ámbito cibernético ocurre algo similar. Existe la percepción errónea de que los ciberataques solo afectan a entidades financieras. No es así. Cualquier empresa que maneje datos está expuesta. Por tanto, necesitamos políticas de Estado que cuiden nuestras fronteras digitales con la misma firmeza con que se protegen las fronteras físicas.

El reto es conjunto: gobierno, regulador y aseguradoras debemos trabajar en un esquema de aseguramiento global que fortalezca la resiliencia del país. Es un desafío tan relevante como la protección de los riesgos humanos y materiales.

Revista Y/O.– ¿Cuáles son las perspectivas y desafíos con los que BISA Seguros comenzó 2026?

AM.–BISA Seguros inició el 2026 con una agenda clara y ambiciosa. El primer gran desafío es acompañar la expansión de la inversión privada, tanto local como extranjera. Nuestra compañía se ha desarrollado históricamente en el aseguramiento de grandes proyectos y sectores estratégicos: hidrocarburos, transporte, minería, agroindustria, manufactura, cemento y generación de valor agregado agrícola, tanto en el oriente como en el occidente del país.

Contamos con la capacidad financiera, técnica y de reaseguro necesaria para seguir respaldando estos sectores. Ese es un pilar fundamental de nuestro negocio y lo seguirá siendo.

El segundo gran desafío es ampliar decididamente nuestra presencia en los seguros masivos digitales. Este no es un proyecto exclusivo de BISA Seguros; es una invitación abierta al mercado asegurador. Queremos que el sector invierta en capacidades humanas, tecnológicas y financieras para desarrollar productos digitales que lleguen a personas, familias y pequeñas empresas, donde la penetración del seguro sigue siendo extremadamente baja.

Creemos firmemente que este año debe marcar el inicio de una nueva etapa en la vida asegurativa del país, con un liderazgo claro del sector privado. En BISA Seguros queremos liderar ese proceso y convocar a nuestros pares a sumarse. Si todos invertimos en tecnología, talento y productos simples, la penetración del seguro puede duplicarse en pocos años.

Para acompañar este crecimiento también necesitamos un marco regulatorio más flexible y actualizado.

Revista Y/O.– ¿Qué cambios se necesita en la normativa? ¿Se necesitaría mucho debate?

AM.– No hablamos de reformas estructurales complejas, sino de ajustes en resoluciones administrativas de la APS (Autoridad de Pensiones y Seguros). Uno de los puntos más relevantes es permitir que las aseguradoras gestionemos una parte mayor de nuestras inversiones en moneda extranjera y monedas digitales, incluyendo criptomonedas, con mayor flexibilidad.

Actualmente, estamos limitados a un 2% de la cartera de inversiones, lo cual es claramente restrictivo. Esta flexibilidad es clave porque las aseguradoras necesitamos moneda extranjera para cumplir obligaciones de reaseguro internacional. En BISA Seguros hemos cumplido esas obligaciones, pero a un costo operativo muy alto.

Otro aspecto crítico es la revisión del tipo y la valoración de los activos que respaldan las operaciones. Estamos trabajando con una regulación de hace 25 años, cuando el mundo financiero ha cambiado radicalmente. Bolivia no puede aislarse de las prácticas internacionales. Modernizar la normativa permitirá mayor eficiencia, más inversión en tecnología, desarrollo de productos y, en definitiva, crecimiento del mercado asegurador.

Revista Y/O.– ¿Cuánto pueden contribuir los seguros masivos digitales al crecimiento de la cultura del seguro en Bolivia?

AM.– Son la herramienta más poderosa para ampliar el acceso al seguro. Pueden contribuir de manera decisiva. Solo a través del sistema financiero, existe un universo de aproximadamente un millón y medio de tarjetas de débito. Ese canal por sí solo representa una oportunidad enorme para ofrecer seguros de protección de tarjetas, automotores, vivienda, accidentes o vida.

La digitalización elimina barreras, reduce costos y permite ofrecer primas más accesibles. Si logramos integrar seguros a estos canales masivos, podemos duplicar la penetración del seguro en personas y familias en un horizonte de tres a cuatro años. No es un proceso inmediato, pero es el camino correcto. En algún momento, el sector debe empezar a pensar en escala y grandes números.

Revista Y/O.– ¿La masificación digital también podría incidir en los precios del seguro?

AM.– Sin duda. En seguros, el principio de los grandes números es clave. Los productos sencillos, estandarizados y de alto volumen tienden a tener primas más bajas. A mayor cantidad de asegurados, mejor distribución del riesgo y mayor eficiencia operativa. La masificación digital permite ofrecer seguros más accesibles sin comprometer sostenibilidad técnica. El resultado natural es un seguro más accesible para todos.

Revista Y/O.– ¿Qué ventajas trae la masificación digital a las aseguradoras?

AM.– La primera ventaja es la reducción significativa de costos operativos. La segunda es la posibilidad real de escalar. Y la tercera, quizá la más estratégica, es el acceso a data en tiempo real. La información es esencial para ajustar tarifas, coberturas y modelos de riesgo de manera dinámica. La data bien gestionada es uno de los activos más valiosos del seguro moderno. Con buena data podemos ajustar tarifas, prevenir fraudes, mejorar la experiencia del cliente y tomar decisiones ágiles que elevan la calidad del servicio.

Revista Y/O.– ¿Qué nuevos beneficios trae BISA Seguros y Reaseguros este año para sus clientes?

AM.– En 2025 realizamos una fuerte inversión en tecnología y creamos la Gerencia de Experiencia del Asegurado, que coloca al cliente en el centro de la operación, que se sienta acompañado y respaldado en todo momento. Implementamos un contact center propio y soluciones basadas en inteligencia artificial para trámites simples como pagos de primas, reclamos o reembolsos.

Además, incorporamos un enfoque de bienestar integral, especialmente en seguros de salud, que acompaña al asegurado más allá del contrato: nutrición, salud mental, actividad física y hábitos saludables, especialmente para quienes tienen enfermedades crónicas.

Por ejemplo, durante Carnaval realizaremos en Santa Cruz una Feria del Bienestar para llevar estos servicios a nuestros asegurados y promover un estilo de vida más saludable.

No queremos limitarnos a autorizar o rechazar prestaciones; buscamos acompañar a las personas con programas de nutrición, salud mental y actividad física, mejorando su calidad de vida de forma integral. Pensamos en las personas como personas, no como clientes.

Revista Y/O.– En el marco de todos estos planes, ¿BISA Seguros tiene previsto alianzas o inversiones?

AM.– Desde 2025 fortalecimos relaciones con aseguradoras de primera línea a nivel mundial, que nos aportan know how avanzado y global en gestión de riesgos. En tecnología, invertimos más de un millón de dólares, convencidos de que la innovación es clave para cumplir nuestro propósito de acompañar a Bolivia en esta nueva etapa.

Todas estas acciones, en conjunto, hacen que podamos cumplir con nuestro propósito y acompañar a Bolivia en esta nueva etapa, con un nuevo entorno, un nuevo ecosistema, para desarrollar los servicios y la vida institucional del seguro en el país.

Revista Y/O.– ¿Qué diferencia a BISA Seguros del resto de las aseguradoras?

AM.–
Somos parte del Grupo BISA, el grupo financiero más grande de Bolivia, con presencia multisectorial. Hemos desarrollado una especialización sólida en la atención a grandes inversiones, centrado en las personas. Somos una compañía que ha humanizado todos sus procesos y seguirá haciéndolo.

No trabajamos para diferenciarnos, sino para que el mercado crezca. No buscamos crecer solos. Queremos que el mercado asegurador crezca, que más personas y microempresas accedan al seguro. Estamos pensando en las personas, las familias, las comunidades y en el país. Por eso compartimos conocimiento, impulsamos la masificación digital y convocamos a nuestros pares a sumarse. El desafío es enorme y el momento es ahora. Como BISA Seguros, queremos liderar ese proceso e impulsar una nueva era en la industria aseguradora.

NOTA DE APOYO

Seguros sencillos desde el celular

Los seguros masivos digitales se consolidan como una alternativa eficiente y accesible para la protección de riesgos gracias a su simplicidad y a la posibilidad de ser comercializados a través de cualquier dispositivo con acceso a internet,  explica Alejandro Mac Lean, CEO de BISA Seguros.

De acuerdo con el ejecutivo, el éxito de estos productos radica en que los asegurados pueden realizar todo el proceso de manera digital: completar formularios, solicitar cotizaciones y acceder a certificados de póliza desde el teléfono celular u otros dispositivos conectados.

“Además, es posible gestionar reclamos ante accidentes o siniestros, solicitar reembolsos, pagar primas y acceder a toda la cadena del seguro de forma digital”, afirma Mac Lean.

Consultado sobre qué tipos de seguros pueden adaptarse a este modelo, señala que los seguros de vivienda “sencillos”, los automotores simplificados, así como los seguros contra accidentes personales, de vida, salud, sepelio y de viaje, tienen un alto potencial para convertirse en productos masivos digitales.

“La gama de productos que pueden incorporarse al mundo digital es sumamente amplia. El verdadero desafío está en que todas las partes involucradas puedan gestionar estos seguros de forma digital”, remarca.

MacLean añade que resulta fundamental que tanto el pago de primas como el desembolso de siniestros se realicen también por medios digitales, utilizando la moneda que el asegurado considere más conveniente.

“No solo en bolivianos. El país empieza a abrirse a monedas digitales vinculadas al dólar, como la USDT, que ya se utilizan en la banca boliviana. ¿Por qué no avanzar en la misma dirección en el sector asegurador?”, señala.

En ese marco, el CEO de BISA Seguros adelanta que la compañía propondrá al ente regulador un esquema de aseguramiento que permita que determinados eslabones de la cadena de valor hacia el asegurado cuenten con respaldo normativo para operar de manera plenamente digital.

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