En estos momentos el 90% de la población mundial cuenta con cobertura de banda ancha móvil. Sin embargo, la UIT (organismo de la ONU especializado en telecomunicaciones) recuerda que este dato no supone que todas las personas tengan acceso a la tecnología en igualdad de condiciones, lo que sigue siendo un freno para el desarrollo social y económico del planeta.
La tecnología ya se ha convertido en la base de cualquier tipo de actividad y, por lo tanto, en un factor clave para el avance de la humanidad. Cada uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados por Naciones Unidas en 2015, con tres objetivos básicos como son erradicar la pobreza, combatir la desigualdad y solucionar el cambio climático, tienen en la tecnología un acelerador común.
Así, la tecnología ha hecho posible el acceso a nuevos servicios financieros digitales, que permiten a muchas personas formar parte de la actividad económica. También facilita el acceso a la información, a servicios de la salud, a la educación, a oportunidades empresariales y laborales para la mujer, mejora la gestión de la energía y de los recursos naturales…
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