El talento femenino como ventaja competitiva: claves para la inclusión en el mundo del trabajo

En el mundo del trabajo y de las empresas, hay un desafío que cada vez se torna en más crítico: evolucionar de la diversidad a la inclusión. ¿En qué se distinguen ambos conceptos?

Diversidad se refiere a contratar a personas diversas en género, orientación sexual, origen socio-económico, origen étnico, edad, orientación religiosa, con diferentes tipos de discapacidades, etc., mientras que la inclusión avanza un paso más, considerando a la diversidad pero dándole valor a la misma.

Muchas empresas solían tener prácticas de diversidad muy genuinas, pero rápidamente generaban un proceso de asimilación para que cada uno se vaya mimetizando a la cultura organizacional y sea “uno más”. La inclusión hace foco justamente en que esa diferencia es el valor agregado, esa unicidad y particularidad que trae cada persona es una contribución significativa, por eso no sólo es responsable y hace el bien, sino que es valorado como un beneficio.

Deja un comentario

Únete a nuestra comunidad

Recibe nuestra última edición de la Revista Y/O y las
últimas novedades directo en tu bandeja

🔒 Prometemos no enviarte spam. Puedes darte de baja cuando quieras.