La tecnología acaba de crear algo que ni siquiera sabía que necesitaba: robots luciérnagas diminutos

Cada vez resulta más difícil verlas, pero las luciérnagas siguen inspirándonos hoy igual que hace siglos. A pintores, músicos y poetas, por supuesto; pero también a científicos. Hay quien intenta emularlas para iluminar ciudades y quienes creen que pueden ser modelos fantásticos para, pongamos, diseñar robots diminutos que nos ayuden en operaciones de rescate.

En esas anda un grupo de científicos del Massachusetts Institute of Technology (MIT), que se han inspirado en las luciérnagas para diseñar minúsculas máquinas voladoras, del tamaño de un insecto, capaces de emitir luz mientras aletean sobre nuestras cabezas. Más allá de lo anecdótico —o incluso poético, por qué no— que resulta ver “mini drones” luminiscentes aleteando por ahí, la innovación puede facilitar tremendamente al rastreo o incluso la comunicación de estos dispositivos.

Lo más curioso es que también en eso los microrobots se parecen a las luciérnagas reales, a las que la luz les sirve, entre otras cosas, para atraer parejas y presas o alejar depredadores.

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