Un hacker legendario, Joe Grand, explica los pasos que dio para abrir una cartera digital llena de dinero y cuyo propietario creía perdida para siempre.
El alemán Michael compró unos bitcoins en 2013 y los guardó en una cartera digital con una contraseña. Usó para crearla un generador de contraseñas llamado Roboform y la guardó en un archivo cifrado de texto. Poco después aquel archivo con la contraseña se corrompió y la perdió para siempre: “En aquel momento pensé ok, mierda, unos dos mil euros… bueno, te enfadas sin más”, dice Michael, que usa un nombre ficticio para proteger su identidad. Pero con los años el precio de bitcoin empezó a subir. En 2024 su cartera tenía un valor de unos 3 millones de euros. “Tengo esta fortuna, puedo verla, pero no puedo usarla porque no tengo la contraseña”, decía.
El único modo que se le ocurrió para recuperarla fue recurrir a un hacker legendario, Joe Grand, conocido como Kingpin. Grand había recuperado otras contraseñas en procesos laboriosos y complejos y los había contado en vídeos de YouTube. Cuando Michael le escribió, Grand le dijo que se olvidara de su riqueza: “Todas las combinaciones posibles son más de 100 billones de veces las gotas de agua en todo el mundo. Puede ser una gota que cae del cielo, que está en un río o en cualquier océano del mundo. La única solución es reducir esa cantidad insuperable a algo con lo que podamos tener éxito”, explica Grand. Y rechazó la petición de Michael, cuya única esperanza era legar la cartera a su hijo para que un día tecnología más avanzada fuera capaz de abrirla.
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