La actualidad económica e internacional deja pocas dudas de que nos dirigimos hacia un escenario global más fragmentado. Surgirán así nuevos riesgos, por ejemplo, en la ciberseguridad o la falta de cooperación ante el cambio climático, que harán más necesario al sector asegurador, pero que a su vez añadirán dificultades para su actividad.
Desde los años 80, las dinámicas internacionales habían tendido hacia una mayor integración de los países, regiones y sus economías, un movimiento que comenzó a frenarse tras la crisis financiera del año 2008. Ahora, las guerras comerciales entre Estados Unidos y China, el abandono del multilateralismo por parte de la nueva administración de Donald Trump o la guerra de Ucrania parecen marcar un nuevo punto de inflexión, marcado por un auge de las disputas geopolíticas y una mayor fragmentación económica.
La Asociación de Ginebra, la principal agrupación de aseguradoras a nivel mundial, ha abordado este tema y su impacto en el sector en su último informe El seguro en una economía mundial fragmentada, en el que ha participado MAPFRE Economics, el servicio de estudios de MAPFRE. Este estudio enumera alguna de las principales consecuencias de esta polarización:
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