Clínica Los Andes, el sueño contra viento y marea que mira hacia El Alto

Entrevista realizada por la Revista Y/O

Los últimos conflictos frenaron la ampliación del centro médico, pero sus creadores no renuncian a su objetivo de una salud privada con estándares internacionales, con la tarea urgente de romper barreras sociales con El Alto.

El médico Jorge Alberto La Fuente respira hondo antes de evocar los daños que causaron a los servicios de salud de La Paz los 51 días de bloqueos y convulsión por parte de sectores que pedían la renuncia del presidente Rodrigo Paz. El ginecólogo, especializado en reproducción humana, comienza indicando firmemente que él y su esposa, Tanya Strassburger, pediatra de profesión, junto a sus colegas y colaborado res cumplieron con sus principios profesionales.

“Cuando uno tiene una institución de salud a su cargo tiene que salir adelante, más en los momentos más difíciles que presenta una ciudad o una población”, afirma en una entre vista exclusiva con la REVISTA Y/O.

La Fuente y Strassburger son dueños de la Clínica Los Andes, un emprendimiento en salud que entregaron hace ocho años a la ciudad de La Paz, con el objetivo de brindar un servicio con estándares internacionales. Tuvieron la idea hace 20 años, cuando eran dos médicos recién graduados, estudiando su especialización en Chile. Allí se conocieron y se enamoraron.

“Mi idea era trabajar en Chile, pero mi matrimonio con Jorge cambió el curso de las cosas, además de la certeza de que en Bolivia había mu cho más que hacer en salud que en Chile, donde ya muchas cosas estaban hechas”, cuenta Tanya, que nació en Chile pero vino a radicar a la ciudad de La Paz como esposa de Jorge de la Fuente.

Antes de construir la clínica, que instalaron en la zona Sur, ambos médicos se dedicaron a forjar sus carreras profesionales de forma exitosa: ella como pediatra y él como ginecólogo obstetra especializado en fertilidad humana. El centro de fertilidad Embriovid fue el espacio donde demostraron su profesionalismo.

“Finalmente pudimos construir la clínica, que representa nuestra fuente de trabajo, pero, ante todo, nuestro aporte a la sociedad y a las familias de las 160 personas que trabajan con nosotros”, expresa Tanya.

“Nunca quise quedarme solo como un médico; quería hacer algo más, pero no solo por dinero, sino por construir algo y demostrar a mis hijos que se puede hacer más, darles un ejemplo”, dice por su lado Jorge.

Y ese querer contribuir a La Paz sale a relucir cuando ambos expresan su preocupación por las fuentes laborales que crearon con su emprendimiento y el riesgo que corren por los días de bloqueo.

“Son trabajadores que tienen familias que mantener y ellos no tienen responsabilidad por la coyuntura política en La Paz; nosotros tenemos que cumplir con ellos”, señala La Fuente.

En los días de cerco

Los casi dos meses de bloqueo interrumpieron la normal provisión de medicamentos, insumos y otros elementos que son esenciales para el funcionamiento de la Clínica Los Andes, pero los esposos La Fuente Strassburger no permitieron que el centro bajara o paralizara sus servicios.

“Somos una entidad responsable y teníamos un poco de espalda para seguir adelante y no interrumpir nuestros servicios a la población”, indica La Fuente.

“Esa espalda” a la que se refiere el médico es la inversión con la que enfrentan desde hace más de dos años la crisis económica por la que atraviesa Bolivia, la escasez de dólares, combustibles y los conflictos políticos y sociales que agobian cada vez más a la ciudad sede de gobierno. Como empresarios tienen que continuar con el pago a sus proveedores y trabajadores, además de cumplir con obligaciones sociales y otros compromisos.

“Los trabajadores no tienen por qué sufrir las consecuencias de una coyuntura de la que no son responsables”, insiste el médico.

“Fue peor que en la pandemia, porque en esa época de crisis sanitaria podíamos desplazar nos, movilizarnos; en cambio durante los días de bloqueo eso fue imposible. Pasaron por encima de nuestros derechos humanos”, continúa.

Durante esos días de convulsión, al menos 10 personas con problemas de salud murieron en Bolivia porque los bloqueadores les impidieron pasar las rutas para encontrar el auxilio médico que precisaban.

Al mismo tiempo, día que pasaba, los hospitales, clínicas y centros de salud registraban una escasez creciente de oxígeno, medicamentos y otros insumos médicos. “Bloquearon el suministro de oxígeno y medicamentos, eso es un delito de lesa humanidad que no se comete ni cuando se está en guerra, pero lamentablemente nadie paga por eso, no hay un responsable”, dice La Fuente.

“Tenemos que salir adelante”

Pese al golpe económico y humano que significó el cerco, la indignación en la voz del médico Jorge La Fuente va cediendo cuando comienza a hablar del futuro, porque para él y su esposa Tanya rendirse no es una opción.

“Hay que ser resilientes. Lograremos salir adelante, no nos vamos a quedar encerrados para siempre”, dice. Sin embargo, inmediata mente remarca: “El punto es si la gente seguirá creyendo en La Paz para invertir.

Creo que pasará un buen tiempo para que eso pase”. “Invertir en salud en La Paz, y creo que, en cualquier lugar, es complejo porque la salud de calidad representa un gasto muy grande. Sin embargo, de los que se trata es de innovar y mantenerse actualizados para ofrecer medicina de punta a quienes confían y se ponen en nuestras manos”, añade su esposa Tanya Strassburger.

“No hay que dejarse caer por una situación así. Ya se tiene algo formado (la empresa), es como la familia, es algo por qué luchar. Una empresa es parte de uno y se tiene la convicción de seguir adelante, pase lo que pase, contra viento y marea”, dice Jorge.

Entre los planes para la Clínica Los Andes están los de seguir modernizando su equipa miento, como se lo hace desde que se inauguró, en 2018.

“Cuando comenzamos no teníamos el ser vicio de mamografía y ahora tenemos el más moderno de la ciudad”, afirma el médico.

“De tener en 2018 solo el servicio de consultorios, en 2019 comenzamos a hospitalizar y hoy contamos con un servicio de emergencia completamente equipado y con un especialista de turno, algo que no es muy frecuente en los centros de salud”, añade.

Ampliación postergada, pero El Alto…

Los esposos La Fuente – Strassburger tenían planeado ampliar la Clínica Los Andes construyendo un nuevo edificio en la zona Sur, pero ahora esa posibilidad tendrá que esperar un mejor momento. La creciente afluencia de pacientes desde la ciudad de El Alto, donde cuentan solo con consultorios, los había llevado a acariciar ese plan muy de cerca, pero el bloqueo les puso freno.

“La coyuntura política pasará. Entre La Paz y El Alto hay más de dos millones de habitantes. Es bastante gente para hacer muchas cosas. Llegará el momento de invertir, de crecer”, afirma Jorge La Fuente, el médico por cuyas venas evidentemente corre la sangre de un empresa rio de altura.

“Espero que de acá a cinco años podamos decir que estamos ampliando la clínica. De repente decir que abriremos una clínica en El Alto. Tiene que pasar el tiempo y las heridas tienen que cerrar”, continúa.

En la ciudad de El Alto ve un nicho muy importante para su sector.

Pese a que hasta ahora mucha gente de esa ciudad llega hasta la clínica, La Fuente considera que falta un “poco más de confianza”. Aclara que esa confianza no está relacionada con la calidad del servicio de Los Andes, que tiene ya un prestigio bien ganado, sino con el prejuicio social que percibe en los pacientes alteños con relación a la zona Sur, donde parecen sentirse incómodos.

“Se siente mucha diferencia social entre las dos ciudades. Mucha gente de El Alto no se anima a bajar a la zona Sur. Eso está mal. Creo que el gobierno debería trabajar mucho más en la inclusión, para que no haya una división social tan marcada que se ve en los pacientes que vienen desde esa ciudad”, expresa.

Y su esposa Tanya tampoco ha dejado de lado la idea de construir una Los Andes en El Alto para seguir adelante con el desafío que se pusieron cuando eran unos médicos jóvenes y soñadores. Hoy, más de 20 años después ella, a nombre de los dos, renueva ese compromiso: “El desafío grande es dar salud de máxima calidad a todas las personas a las que podamos llegar buscando siempre alcanzar los estándares más altos, primero a nivel nacional y luego mundial”

“En 2017 dudamos de seguir adelante con la clínica”

En 2017, la ciudad de La Paz, sede de gobierno, soportaba uno de esos recurrentes conflictos políticos que comprenden marchas, bloqueos y casi siempre generan confrontación. Entonces Jorge La Fuente y Tanya Strass burger estaban en plena construcción de la Clínica Los Andes.

La coyuntura les hizo dudar sobre si no corrían demasiado riesgo con su emprendimiento. “Estábamos en más de la mitad del proyecto, pero decidimos continuar, y fue bueno porque en la zona Sur no había una clínica de las características de Los Andes, que concentra todos los servicios”, afirma Jorge.

Años antes habían adquirido un terreno, pero necesitaban capital para iniciar la construcción de la clínica, que hoy se alza sobre un edificio de seis pisos moderno y confortable.

En la búsqueda de socios contactaron a varios de sus colegas, pero a más de uno la propuesta le olía a demasiado peligro. “Nadie quería embarcarse en este tren del riesgo”, dice Jorge sonriendo.

“Los médicos creemos que sabemos todo, pero lo menos que sabemos es administrar. Al final, con mi esposa decidimos seguir adelante, con ella como accionista mayoritaria. Recurrimos al banco para endeudarnos, pero sin poner en riesgo el patrimonio de nuestra familia”, cuenta.

“El banco nos aconsejó y tomamos el financiamiento, porque uno no puede embarcarse en un sueño imposible de pagar”, añade.

Tanya Strassburger señala que la Clínica Los Andes fue soñada siempre para La Paz, como un establecimiento de salud “diferente, con una atención humana como en otros países y construida para ese fin, no adaptada”.

“Trabajamos 20 años antes de decidir construir, invertir y emprender”, afirma. La médica pediatra indica que Los Andes ofrece a sus pacientes una atención integral de calidad, humana y con alta tecnología práctica mente todas las especialidades.

“La clínica brinda servicios partiendo des de la concepción de un bebé, en el servicio de reproducción, pasando por el control de embarazo, el nacimiento del niño con la resolución de todos los problemas que se puedan presentar en el control pediátrico”, dice.

“Brindamos control cardiológico, neurológico, traumatológico, gastroenterológico para todas las edades. También estamos orientados a la atención del adulto mayor con médicos internistas especializados. Contamos con atención de urgencias las 24 horas”, añade.

Strassburger afirma que Los Andes quiere que los paceños confíen en la salud de Bolivia “y no piensen en salir al extranjero a solucionar sus problemas de salud”.

La clínica dirigida por esta pareja de médicos tiene su sede en la ciudad de La Paz, pero ya cuenta con consultorios en El Alto y Cocha bamba, y con un laboratorio de fertilidad en Santa Cruz. “Todo con proyección a ampliarse en un futuro”, afirma Tanya.

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