Hace apenas unas semanas, la Unión Europea aprobó un nuevo plan: Rearm Europe, orientando al aumento de la inversión en defensa y a que los países miembros puedan usar, si lo consideran pertinente, los fondos de la política de cohesión para mejorar la defensa de cada país. De hecho, es la mayor inversión en material bélico desde la Segunda Guerra Mundial: 800.000 millones de euros.
Otra de las medidas que incluye el citado plan es la creación de un fondo, como es el caso de Polonia, para invertir en investigación y producción de defensa. Europa quiere defenderse sola y no depender de otros países como Estados Unidos.
Sin embargo, este fenómeno no es exclusivo de Europa. La geopolítica internacional está inmersa en una carrera armamentística no declarada, impulsada por el aumento de las partidas destinadas a armas, de las tensiones y el nuevo enfoque de Estados Unidos.
Continúa leyendo
Para acceder al artículo completo, inicia sesión o sé parte del club de lectores de La Revista Y/O.




