Las aseguradoras patrimoniales se encuentran preparadas para implementar tecnologías avanzadas basadas en inteligencia artificial (IA) que integran datos de múltiples fuentes en tiempo real para detectar y reducir el fraude en el ciclo completo de gestión de siniestros. De acuerdo con el informe ‘FSI Predictions 2025’ de la consultora Deloitte, esta estrategia podría evitar pérdidas de entre 80 mil y 160 mil millones de dólares para 2032.
El fraude en seguros es la segunda forma más costosa de delito económico en Estados Unidos, solo superado por la evasión fiscal. El FBI estima que el fraude incrementa los costes para las familias americanas en entre 400 y 700 dólares al año, a través del aumento de primas. Se calcula que un 10% de los siniestros en seguros de daños son fraudulentos, representando una pérdida anual de 122 mil millones de dólares, equivalente al 40% del fraude total del sector.
Una de las causas de esta problemática es el limitado contacto que tienen los asegurados con las compañías, restringido a pagos o reclamaciones, lo que dificulta la monitorización continua y facilita que muchas actividades fraudulentas pasen desapercibidas. Además, la digitalización acelerada por la pandemia ha abierto nuevas vías para los defraudadores, al tiempo que impulsa soluciones tecnológicas para combatir el fraude.
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