Hoy las mujeres no solo son aseguradas, sino también decisoras, generadoras de ingresos y protagonistas en la planificación financiera, señala Myriam Clérici experta en seguros, a propósito del Día de la Madre en Bolivia.
En esta entrevista, Myriam Clérici, directora Regional de América Latina de Red Mujeres en Seguros, analiza las deudas pendientes de la industria aseguradora con las mujeres de la región.
Para Clérici, el verdadero desafío actual no reside únicamente en ampliar el acceso, sino en diseñar coberturas que entiendan la realidad de las madres: trayectorias laborales con interrupciones por tareas de cuidado y una mayor expectativa de vida que exige una planificación financiera más robusta y humana.
Myriam preside el Sello de Igualdad de Oportunidades de la Fundación Iberoamericana Alianza del Seguro y es presidenta IAPSER Seguros. Esta es la conversación con la experta en seguros.
Revista Y/O.- ¿Cómo ha evolucionado la protección que hoy ofrece el seguro a las mujeres en nuestra región?
Myriam Clérici (MC).- En los últimos años hemos visto avances importantes, especialmente en términos de acceso y de reconocimiento de la mujer como sujeto económico activo. Hoy las mujeres no solo son aseguradas, sino también decisoras, generadoras de ingresos y protagonistas en la planificación financiera.
Sin embargo, la evolución ha sido más cuantitativa que cualitativa. Es decir, hay más cobertura, pero todavía no siempre está pensada desde las particularidades de la vida de las mujeres. El desafío actual no es solo ampliar el acceso, sino diseñar soluciones que contemplen sus trayectorias laborales, sus responsabilidades de cuidado y su mayor expectativa de vida.
Revista Y/O.- ¿Cuáles son las principales necesidades de la mujer actual que aún no están siendo suficientemente atendidas por seguros de salud, vida, ahorro o protección patrimonial?
MC.- Hay tres grandes dimensiones donde todavía existe una brecha clara.
En primer lugar, la protección frente a interrupciones laborales vinculadas a tareas de cuidado, maternidad o situaciones familiares, que impactan directamente en los ingresos y en la continuidad de aportes.
En segundo lugar, la planificación financiera de largo plazo. Las mujeres viven más, pero muchas veces acceden a menores ingresos y tienen trayectorias laborales más interrumpidas, lo que genera una mayor vulnerabilidad en la etapa de retiro.
Y en tercer lugar, la falta de productos que contemplen la integralidad de la vida de las mujeres: salud física y mental, seguridad económica y protección del entorno familiar. Todavía predomina una lógica fragmentada que no refleja la complejidad de sus necesidades reales.
Revista Y/O.- ¿Por qué las aseguradoras deben incorporar una mirada más cercana a la realidad femenina al momento de diseñar productos y servicios?
MC.- Porque no se trata solo de una cuestión de equidad, sino de entender mejor al cliente. Incorporar una perspectiva de género permite diseñar productos más pertinentes, más eficientes y con mayor valor real.
Cuando las aseguradoras comprenden cómo viven, trabajan y toman decisiones las mujeres, pueden anticipar riesgos que antes no estaban visibilizados y generar soluciones más ajustadas. Esto no solo mejora la experiencia de las aseguradas, sino que también fortalece la sostenibilidad del negocio.
En definitiva, integrar esta mirada es una oportunidad estratégica para toda la industria.
Revista Y/O.- Para una mujer profesional, emprendedora o principal sostén económico del hogar, ¿qué coberturas considera hoy prioritarias?
MC.- Hay cuatro coberturas que hoy resultan centrales.
En primer lugar, un seguro de salud robusto, que contemple no solo prestaciones básicas sino también prevención y bienestar integral.
En segundo lugar, seguros de vida con componente de ahorro o inversión, que permitan construir respaldo financiero a largo plazo.
En tercer lugar, coberturas por incapacidad o interrupción de ingresos, especialmente relevantes para trabajadoras independientes o emprendedoras.
Y, finalmente, seguros patrimoniales que protejan el capital construido, ya sea vivienda, emprendimientos o activos productivos.
La clave está en pensar estas coberturas de manera integrada, no como soluciones aisladas.
Revista Y/O.- Si las compañías de seguros quisieran conectar mejor con las mujeres de esta generación, ¿qué cambios deberían impulsar en productos, comunicación y cercanía con la clienta?
MC.- El primer cambio es en la escucha. Las compañías necesitan comprender en profundidad a sus clientas, no asumir que sus necesidades son las mismas que las de otros segmentos.
En productos, esto implica mayor flexibilidad, personalización y soluciones que acompañen distintas etapas de la vida.
En comunicación, es fundamental abandonar los estereotipos. Las mujeres de hoy buscan información clara, transparencia y propuestas que reconozcan su rol activo en la economía.
Y en cercanía, el desafío es construir vínculos más humanos y sostenidos en el tiempo. La confianza no se genera solo en el momento de la contratación, sino en cada interacción.
Quienes logren dar ese paso no solo van a conectar mejor con las mujeres, sino que van a estar mejor posicionados para el futuro del seguro.












