El humanismo digital

Autor: Luis Cardozo – Presidente de ESOFT S.R.L.

En una reciente entrevista en un medio televisivo del Paraguay, me hicieron esta pregunta: ¿qué opinas del humanismo digital? A la velocidad que uno está obligado a pensar en una entrevista en vivo, lo primero que atiné a decir fue que no entendía la pregunta, pero en la medida que pasaban los minutos me iba dando cuenta de lo importante de mantener humanizada la tecnología que se aplica en las empresas.

​Me explico: cada vez está más inserta la Inteligencia Artificial (IA) en las empresas y eso puede ser favorable, pero tiene sus límites. Un desarrollo de IA puede resultar muy útil en trabajos donde ya se tiene la información suficiente que facilite a los algoritmos matemáticos la generación de resultados que sean de valor, pero nunca van a reemplazar la parte humana imprescindible para crear valor.

​Ahora, ¿a qué me refiero con esto? A que la visión de una empresa, la ética, el impacto social en un entorno dado o la inclusión de lo que uno escucha en los pasillos únicamente va a estar en quien escucha y conoce donde se mueve.

El límite de la intuición directiva

En los negocios, muchas de las decisiones más exitosas de la historia fueron por intuición de los directores. La IA se basa en la probabilidad, pero los grandes saltos empresariales suelen basarse en la posibilidad.

​El instinto de un CEO experimentado para detectar un cambio en el mercado antes de que los datos lo reflejen es algo que la IA, por definición, no puede captar, ya que ella solo mira el «espejo retrovisor» de la información existente. No se trata de lo que la máquina puede hacer, sino de lo que la empresa debe permitirle hacer.

El límite de la estrategia diferenciadora

Si todas las empresas de un sector utilizan las mismas herramientas de IA para optimizar sus procesos, la ventaja competitiva desaparece. Al usar un modelo de IA estándar, las empresas corren el riesgo de volverse idénticas a su competencia. La IA tiende a la media; el éxito empresarial, por el contrario, suele venir muchas veces de modelos arriesgados y diferentes que una máquina nunca recomendaría basándose en el pasado.

El límite del capital humano y el «know-how»

Si una empresa delega todas sus tareas analíticas a una IA corre el riesgo de perder el conocimiento profundo de su propio negocio. Si los empleados dejan de entender por qué se toman ciertas decisiones y solo siguen las sugerencias de la herramienta, la empresa se vuelve vulnerable ante cualquier fallo del sistema.

​La IA puede gestionar tareas, pero no puede liderar personas. La capacidad de motivar, gestionar conflictos internos y construir una cultura organizacional fuerte sigue siendo un límite infranqueable para la tecnología.

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