El perfil del trabajador ha experimentado una profunda transformación en el siglo XXI, impulsado por factores como la globalización, la tecnología, los cambios en las expectativas laborales y la evolución de las industrias.
El perfil del trabajador ha experimentado una profunda transformación en el siglo XXI, impulsado por factores como la globalización, la tecnología, los cambios en las expectativas laborales y la evolución de las industrias.
Hasta hace un par de décadas, los empleados se caracterizaban por trabajar de 8 a 5 horas en oficinas corporativas, utilizando los equipos de la empresa, ascendiendo en una escala preestablecida, sin tener voz, realizando tareas definidas o acumulando información.
Hoy en día, esta realidad ha cambiado drásticamente. Ya no se les llama empleados, sino colaboradores, y trabajan a cualquier hora y desde cualquier lugar del mundo, utilizando cualquier dispositivo de comunicación digital. Crean su propio camino de ascenso, personalizan su trabajo, se centran en los resultados, comparten información, confían en tecnologías colaborativas y en el aprendizaje adaptativo, y tienen la posibilidad de convertirse en líderes.
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