La naturaleza proporciona a la humanidad materia prima para crear bienes y servicios indispensables: la comida que comemos, el agua que bebemos, el aire que respiramos; así como la regulación del clima global, todos dependen de la existencia de vida vegetal y animal.
El reporte “Biodiversity at risk: preserving the natural world for our future” de AXA Research Fund, estima que los ecosistemas del mundo proporcionan beneficios equiparables a entre $125 y $140 billones de dólares al año, lo que equivale a 1.5 veces del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.
Sin embargo, los efectos negativos del crecimiento económico en el medio ambiente están socavando la sostenibilidad de nuestro modelo actual, y debemos empezar a cuestionarnos sobre la eficiencia de los indicadores tradicionales de riqueza y desarrollo, como lo es el PIB.
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