Por tercer año consecutivo ISOCRET se erige con el Premio Maya en la construcción. El camino que ha seguido para alcanzar este reconocimiento está marcado por la calidad y la inversión constante, afirma el gerente general de la empresa, Griseldo Zenteno.
Esa fórmula, sumada a la labor continua de la empresa fabricante de viguetas y hormigón, ha sido reconocida nuevamente este 2026 por la organización de los Premios Maya, valorando el crecimiento constante y la capacidad de responder a las exigencias del mercado local.
El galardón no surge de la casualidad –remarca Zenteno– sino de una evaluación directa en planta que comenzó hace tres años.
Los organizadores de Premios Maya visitaron las instalaciones de ISOCRET para conocer de primera mano la escala del trabajo, la tecnología empleada y la capacidad de producción de materiales fundamentales para la edificación, como las viguetas y el hormigón, afirma el gerente general de la empresa de materiales de construcción.
“Este tipo de reconocimientos representa un incentivo para nosotros. Nos motiva a seguir mejorando, ser más competitivos, fortalecer nuestros productos y brindar un mejor servicio a nuestros clientes”, expresa.
Más allá del volumen de producción, el Premio Maya reconoce la motivación por mantener se competitivos y la visión de seguir expandiendo la capacidad operativa para responder a las necesidades de las obras en todo momento.
El respaldo de la norma ISO 9001
En un sector donde cada material de construcción forma parte de la estructura fija de una vivienda o edificio, la seguridad es prioritaria. Por ello, uno de los pilares principales detrás del crecimiento de ISOCRET es la estandarización de sus procesos productivos.
Contar con la certificación internacional ISO 9001 fue un enorme paso de la empresa para asegurar ese control estricto sobre su gestión de calidad, que abarca desde la selección y recepción de la materia prima hasta la fabricación final y la entrega en obra, asegura Griseldo Zenteno.
El ejecutivo destaca que este control de calidad se da en cada etapa para garantizar que cada lote cumpla con los estándares técnicos requeridos; esto para tener como resultado la confianza del cliente.
“La calidad y la certificación son fundamentales para generar confianza en nuestros clientes. Esa ha sido una de las principales formas que hemos encontrado para crecer y competir con em presas importantes del sector”, sostiene Zenteno.
Añade que todo se complementa con un conjunto de procesos eficientes que permiten mantener un estándar uniforme en todos los materiales comercializados.
“Si quieres competir con empresas grandes, necesariamente tienes que ofrecer un buen producto. Para nosotros ha sido fundamental certificar nuestros productos y establecer procesos adecuados desde la fabricación hasta la entrega al cliente”, destaca el ejecutivo.
Mirando hacia adelante
Griseldo Zenteno tiene la mirada fija en los siguientes años, en los pasos que dará con ISOCRET, por eso está empeñado en asegurar la calidad de sus productos, lo que implica controlar la cadena de suministro.
Para prevenir problemas de abastecimiento de materias primas y sostener el ritmo de producción, el siguiente paso estratégico de ISOCRET apunta a la implementación de plantas propias de agregados.
“Consumimos una cantidad importante de materias primas y en diferentes momentos hemos tenido dificultades porque algunos proveedores no logran abastecernos en los volúmenes o tiempos que necesitamos. La planta de agre gados nos permitirá contar con nuestra propia materia prima y reducir estos problemas”, explica Griseldo Zenteno.
Así, ISOCRET recibe este 2026, por tercer año consecutivo, el Premio Maya como un impulso para mantener estándares altos y responder con solvencia a los retos de la construcción en Bolivia.
Griseldo Zenteno, Gerente General de ISOCRET: Una historia de 10 años
Antes de crear ISOCRET tuve la oportunidad de trabajar en varias empresas dedicadas al rubro de los materiales de construcción. Esa experiencia me permitió conocer muy bien el sector y entender cómo funcionaba el merca do. En ese momento observé que existía una demanda importante y que eran pocas las em presas que atendían el mercado.
En 2012 fui invitado a ser socio de una fábrica dedicada al rubro de las viguetas y el hormigón. Permanecí allí hasta 2016. Posteriormente decidí dar un paso al costado e iniciar mi propio proyecto, aprovechando todo el conocimiento y experiencia que había adquirido.
Un año antes ya había comenzado a trabajar en la planificación, las proyecciones de producción y la inversión necesaria. Finalmente, en 2016 inauguramos ISOCRET. Desde entonces han pasado varios años en los que hemos trabajado constantemente para desarrollar y hacer crecer la empresa”.












