La globalización seguirá su curso; desde la crisis de 2008, financiera ya puso en la mesa el análisis de la necesidad de seguir en esta dinámica y la pandemia de 2020 fijó una ruta para el suministro de insumos, acortar las cadenas, sugerencia que ya había sido planteada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Entre la década de los 80 y 2010, el crecimiento del comercio mundial era el doble del crecimiento del producto mundial y las inversiones extranjeras aumentaban a un ritmo muy superior al comercio y la producción.
Pero a partir de 2010, estos ritmos se frenaron, lo que llevó a algunos a hablar de desglobalización o globalización “enlentecida”; y ahora, con la pandemia, a este análisis de datos, se le han añadido nuevos interrogantes y factores de debate, que para Albert Puig, director del Máster Universitario en Análisis del Entorno Económico de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), confirman cuánto ha cambiado el panorama de globalización, señala el artículo titulado “Disrupciones en las cadenas globales de valor y el futuro de la globalización, ¿Debemos replantearnos la globalización?”.
La nota explica que la pandemia ha hecho evidente que los sistemas de producción y comercio están desequilibrados y son completamente asimétricos, pues vivimos en un mundo interconectado, en el que el aumento de la demanda de un producto o una materia prima tienen un impacto global.
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