Hace unos años, muchas personas que llegaban a la jubilación podían confiar en los ingresos que habían acumulado a través de los aportes de su exempleador, a los cuales se sumaban algunos ingresos suplementarios y algo de ahorros personales.
Hace unas décadas, los que estaban planeando sus años de descanso optaban por invertir en bonos, los cuales les entregaban una suma de dinero de forma frecuente y con menor riesgo. Pero los tiempos hoy son diferentes. El horizonte actual es mucho más desafiante.
La esperanza de vida ha aumentado, los aportes jubilatorios no son suficientes, la economía mundial está en crisis y las tasas de interés en Estados Unidos no están permitiendo que los ahorristas locales y extranjeros encuentren un refugio en los títulos de renta fija.
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