La industria automotriz ha atravesado una enorme conmoción en el último año. Principalmente debido al COVID-19, las ventas de automóviles en todo el mundo cayeron un 16% en 2020. Algunos países experimentaron impactos aún más significativos: en el Reino Unido, las ventas de automóviles nuevos disminuyeron un 97% en abril de 2020 y las compras cayeron un 29% en noviembre de 2020.
ING Group estima que las ventas de automóviles se recuperarán aproximadamente un 8% este año. La mayoría de los expertos coinciden en que es probable que se produzca una recuperación significativa a medida que las economías de todo el mundo superen el impacto de la crisis.
Sin embargo, mirando hacia el futuro, está claro que el legado de COVID-19 en el sector automotriz será extenso. En medio de los bloqueos, los consumidores han adaptado su estilo de vida para arreglárselas con la reducción de oportunidades de viaje. Para muchos, verse obligados a dejar vehículos desatendidos durante meses ha generado dudas sobre cuánto necesitan el acceso permanente a un automóvil. Además, si el cambio hacia el trabajo remoto generalizado se vuelve permanente, los viajeros acostumbrados a viajar por carretera registrarán muchas menos millas en el futuro.
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