EL SÍNDROME POSTVACACIONAL EN LA ERA DE LA COVID

Cuando llega el final de agosto, empieza a hablarse del síndrome posvacacional, un concepto clásico que sale a la luz cada año, acompañado de múltiples mensajes, tales como preparar la vuelta al cole y el retorno a la rutina. Reincorporarse al trabajo no es lo mismo que regresar a la escuela tras casi tres meses de desconexión. Muchos niños reconocen que ya tenían ganas de volver a ver a sus compañeros y empezar el curso. Sin embargo, pocos empleados demuestran la misma alegría cuando se acerca el momento de volver al trabajo.

La invasión de las nuevas tecnologías se cuela en las vacaciones de muchos trabajadores haciendo más complicada la tan ansiada desconexión. Y no hablemos ya de los que hacen teletrabajo y no han podido disfrutar de unos días fuera de su domicilio. Desconectar en dichas circunstancias parece un plan imposible.

Años atrás, la situación era algo distinta. El personal de oficina apagaba el ordenador y no volvía a encenderlo hasta pasadas tres semanas, por término medio, rezando para que no se hubieran acumulado demasiados e-mails. Ahora, en cambio, muchos llegan sabiendo ya qué se encontrarán en su bandeja de entrada, porque la han ido visualizando cada día.

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