A casi dos años del inicio del crecimiento explosivo del trabajo remoto, como consecuencia del confinamiento social por la pandemia del coronavirus, persiste la necesidad de adaptarse a pasar muchas horas al día en espacios de trabajo que antes eran inusuales, como el hogar.
El costo de esta adaptación a zonas de trabajo-estudio-descanso en nuestro cuerpo son en general lesiones físicas, además del estrés. La ergonomía procura la generación de un mayor confort, para tener un mayor rendimiento-productividad y evitar enfermedades tanto físicas como mentales.
Sebastian Astorino, presidente de la Fundación Argentina de Ergonomía (FADE), explica en la siguiente entrevista de iProfesional los problemas más frecuentes en el físico del trabajador remoto y cómo deben prevenirse.
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