¿Recuerda el clásico bestseller de Deborah Tannen «You Just Don’t Understand», de los 90? Tannen, profesora de lingüística, sostenía que, en las sociedades occidentales, los niños y las niñas crecían en culturas muy distintas, lo que los llevaba a utilizar el lenguaje de manera diferente y con distintos objetivos en la edad adulta.
La conversación se convirtió así en una comunicación intercultural, a menudo llena de auténtica confusión. Treinta años después, es obvio que ocurre lo mismo cuando hablamos de un concepto tan fluido como el género a través de las brechas generacionales, incluso en temas tan vitales como las finanzas femeninas.
En la actualidad, existen muchas buenas guías escritas específicamente por mujeres y para mujeres sobre cómo adquirir sabiduría monetaria. En los últimos años, la idea de que puede ser sensato desde el punto de vista financiero confiar el dinero a gestoras de fondos y a empresas de gestión de activos que se centran en la diversidad y el empoderamiento de la mujer se ha convertido en una opinión generalizada en gran parte del sector.
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