La administración gubernamental, en la segunda semana del último noviembre, normalizó el suministro del combustible en el país. Las autoridades acordaron nuevos créditos con organismos multilaterales y bilaterales. La cotización del dólar paralelo declina, en su nivel y tendencia, y la calificación de riesgo país descendió a 930 puntos, para el 10 mismo mes. Todo esto, gracias a las expectativas favorables sobre el futuro de la economía boliviana.
El presidente Rodrigo Paz y su ministro de Economía y Finanzas Públicas, Gabriel Espinoza anunciaron, el martes 25 de noviembre, tres medidas económicas que debían ser enviadas a la Asamblea Legislativa Plurinacional para su tratamiento. Estas son: derogar el Impuesto a las Transferencias Financieras (ITF), el Impuesto a las Grandes Fortuna (IGF), el Impuesto al Juego (IJ) y el Impuesto a las Promociones Empresariales (IPE), para su posterior promulgación por el Órgano Ejecutivo.
Por otra parte, el Ejecutivo pedirá a la Cámara de Diputados la devolución de la Ley del Presupuesto General del Estado (PGE 2026) para modificarla y adecuarla a la nueva estructura organizativa administrativa que, se prevé, reducirá en un 30% el gasto fiscal, para el próximo año.
Continúa leyendo
Para acceder al artículo completo, inicia sesión o sé parte del club de lectores de La Revista Y/O.




