Entrevista realizada por Ivone Juárez – Revista Y/O
En conversación con: Rehizner Köther – Director de Kerberos Latam
Phishing, ransomware y fraude en pagos lideran los ataques. Los ciberdelincuentes aprovechan los mínimos resquicios de vulnerabilidad operativa o tecnológica en las empresas para atacar.
El ritmo acelerado de la transformación digital en el mundo trae consigo varios factores positivos, pero también arrastra amenazas sofisticadas que tienen la ventaja de llegar a cualquier lugar, como la ciberdelincuencia. Esta actividad delictiva se ha convertido en una de las amenazas más preocupantes para las empresas.
En entrevista exclusiva con REVISTA Y/O, Rehizner Köther, director de Kerberos Latam, señala que los daños provocados por los delitos cibernéticos pueden ser medidos en función de dos variables: la frecuencia y el impacto. “Por frecuencia, destacaría el fraude mediante phishing y suplantación de identidad; por impacto, el ransomware, la extorsión con datos robados y el fraude en pagos empresariales”, señala Köther desde Chile.
Vulnerabilidad
El director de Kerberos señala que los ciberdelin cuentes aprovechan los mínimos resquicios de vulnerabilidades operativas y tecnológicas de las empresas para atacar.
Köther precisa que, por ejemplo, aprovechan las aplicaciones sin actualizar, los accesos remotos mal protegidos, las contraseñas reutilizadas, la ausencia de autenticación multifactor, igual que cualquier privilegio excesivo o accesos poco supervisados, algo que puede presentarse con algunos proveedores.
“A todo esto se suman solicitudes urgentes que el personal procesa sin confirmar por un segundo canal, como cambiar los datos de pago de una factura”, añade el experto.
Cuando una empresa es blanco efectivo de la ciberdelincuencia, los daños pueden alcanzar a sus clientes o aliados estratégicos. En ese caso, ¿Se debe o no comunicar el incidente?
Rehizner Köther sostiene que ese es uno de los primeros pasos a dar si los clientes o aliados tienen que actuar para protegerse del ataque.
“Por ejemplo, si hay exposición creíble de sus datos, riesgo de fraude, cuentas comprometidas, cambios en la integridad de transacciones o una interrupción relevante del servicio”, la empresa debe comunicar el incidente, dice.
Añade que es fundamental que la compañía se atenga a la regulación que pueda existir en el caso y a las condiciones de sus contratos.
“No hace falta conocer todos los detalles forenses para emitir un aviso inicial (a los clientes o aliados): se puede explicar qué se sabe, qué sigue bajo investigación, qué medidas ya se tomaron y cuándo habrá una actualización”, recomienda.
Sin embargo, Köther sugiere mantener la prudencia y no caer en la alarma.
“No recomendaría anunciar una filtración cuando solo existe una alerta descartada o no verificada. Sí dejaría registrada la evaluación y mantendría vigilancia: la falta de prueba inicial de extracción de datos tampoco autoriza a prometer que no hubo exposición”, afirma.
Un ciberataque puede exponer datos de identificación y contacto, credenciales, información financiera o documentos privados de los clientes o aliados, lo que expone a una suplantación de identidad, intentos de acceso a cuentas bancarias (por ejemplo) y estafas dirigidas que utilicen datos auténticos para parecer convincentes.
Los ciberdelitos que acechan a las empresas
De acuerdo con la IA:
Phishing y suplantación de identidad
El atacante se hace pasar por una persona o empresa de confianza para engañar a la víctima y: obtener credenciales, acceso a sistemas o datos sensibles. Puede utilizar correos falsos que simulen ser del banco de confianza pidiendo restablecer la contraseña en un enlace tramposo.
Ransomware
Malware informático que infecta un sistema y bloquea los archivos de la víctima. Los ciberdelincuentes pueden exigir un rescate económico a cambio de la clave de descifrado. También puede darse a través de trabajadores que sin intención previa abren un archivo adjunto malicioso que infecta la red de servidores de la empresa dejándola inaccesible con una nota de rescate en pantalla.
Extorsión con datos robados
El atacante extrae datos confidenciales antes o en lugar de cifrarlos, y amenaza con publicarlos si no se le da una determinada suma de dinero. Puede forzar el pago amenazando con daños reputacionales o sanciones legales.
Fraude en pagos empresariales
El ciberdelincuente suplanta la identidad de un ejecutivo o proveedor habitual de la empresa para manipular transferencias monetarias.













