La falta de seguros contra inundaciones en el muy afectado centro de Florida deja a familias en apuros tras el huracán Ian

Cuando Amanda Trompeta se despertó por los ladridos de su perro por la mañana, supuso que solo estaba asustado por el huracán Ian. Pero entonces se levantó de la cama y se encontró con una inundación que le llegaba hasta los tobillos.

Cuando pasó la tormenta, un metro de agua turbia y oscura había entrado en la casa de Trompeta, en el barrio de Winter Springs, en Orlando. «Llegó a todas partes, a todas las habitaciones», dijo. «Hay que rehacer todos los suelos, todas las paredes: todo está arruinado».

A pesar de la devastación, cuando Trompeta llamó a su compañía de seguros, se dio cuenta de algo desagradable: «No piensan cubrir nada».

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