Con una amplísima extensión que abarca desde la Patagonia hasta la frontera con Estados Unidos, y más de 600 millones de habitantes, América Latina es una región muy diversa, pero la veintena de países que la componen tienen muchas características en común, entre las que se encuentra su estructura económica. También es así en el mundo de los seguros, y al analizar las cifras del sector en comparación con las del resto de regiones, se puede observar que Latinoamérica es aún una región poco asegurada.
El peso de los seguros en la economía latinoamericana es del 3% del PIB, menos de la mitad que la media mundial. La tendencia de la última década ha sido de crecimiento del sector, pero las dificultades económicas y la crisis del covid han frenado el impulso en la reducción de la brecha aseguradora. La importancia de este aspecto radica en que el desarrollo de los seguros suele ir a la par del progreso económico y social, y en general los países más desarrollados tienen un mayor nivel de aseguramiento en relación a su economía.
Como afirma Manuel Aguilera, director general de MAPFRE Economics, “existe una clara correlación empírica entre el grado de desarrollo de una economía y la penetración del seguro”, que actúa en un doble sentido. Por un lado, los seguros tienen una demanada muy elástica, y crecen en paralelo a la economía. Pero además, cuanto mayor es la presencia del seguro en la economía (es decir, que una mayor gama de riesgos se encuentra protegida mediante el mecanismo de compensación del seguro), el consumo y la inversión, los motores del crecimiento económico, encuentran menores dificultades para operar, generando así mayor riqueza, según explica el economista.
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