Quizá perdiste tu trabajo. Tal vez te recortaron las horas. Quizá tuviste que hacerte cargo de alguien. Si tus ingresos decayeron de forma drástica en los últimos 18 meses —incluso si la situación ya está mejorando, este es un momento incierto.
Por un lado, las moratorias federales a los desalojos ya no están vigentes y los beneficios extendidos por desempleo están próximos a terminar. La alta inflación en algunos sectores dificulta más la situación, al igual que el incremento de los costos de la vivienda. Por otro lado, cada vez ha habido más empleos (aunque tal vez no los que solían tener los trabajadores de hoteles y restaurantes, la gente del teatro y los propietarios de pequeñas empresas) disponibles en muchas partes del país, pero el ritmo de crecimiento del empleo se ha ralentizado a últimas fechas.
No hay dos situaciones idénticas, pero cuando se ha estado al borde de una crisis —emocional y financiera— durante tanto tiempo, es especialmente importante realizar tres tipos de controles.
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