Desde hace tres años, el conocimiento ancestral boliviano y la tecnología nipona se han aliado y crean nuevas y resilientes variedades de quinua, en respuesta al cambio climático y con miras a la producción hacia el 2030, informó la coordinadora técnica del proyecto Geovanna Almanza.
“Se trata de tener líneas mejoradas de quinua, es decir, líneas que puedan resistir mejor el cambio climático, que puedan tener una maduración temprana, lo cual -por ejemplo- es favorable porque se evita las heladas. Se busca que sean resistentes a plagas, a hongos o que tengan en general una mejor producción”, explicó.
El proyecto se denomina “Fortalecimiento de la Resiliencia de Agroecosistemas Áridos Vulnerables al Cambio Climático” y se desarrolla en tres comunidades del municipio de Umala, en La Paz, y dos comunidades de Uyuni, en Potosí.
Continúa leyendo
Para acceder al artículo completo, inicia sesión o sé parte del club de lectores de La Revista Y/O.




