Los sistemas de ayuda a la conducción reducen los accidentes, pero también encarecen las reparaciones. El resultado: pólizas más altas incluso en los vehículos más seguros.
Contratar un seguro de coche es obligatorio para poder circular en España. La ley exige, como mínimo, una póliza con cobertura de Responsabilidad Civil Obligatoria, pero a partir de ahí las modalidades se diversifican: desde seguros a terceros básicos hasta pólizas a todo riesgo con franquicia. Esta variedad también se refleja en los precios, que pueden oscilar entre los 400 y los 1.000 euros anuales, en función de múltiples factores.
La edad del conductor, su historial de siniestralidad, los años de antigüedad del carné, el tiempo que lleva asegurado o incluso la antigüedad del propio vehículo son elementos clave a la hora de calcular la prima. Estos datos ayudan a las aseguradoras a estimar el riesgo y determinar qué tipo de seguro se ajusta mejor al perfil de cada conductor.
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