Inversión de impacto social, las finanzas que transforman el mundo.

La Cátedra de Impacto social de la Universidad Pontificia Comillas-ICADE (España), de la que Mapfre es patrocinadora, estudia el potencial y los retos de la inversión con este enfoque, que puede ser una herramienta clave para el desarrollo sostenible, pero es un campo en el que aún hay mucho por hacer.

En un mundo con grandes desafíos sociales y medioambientales, la inversión de impacto social se presenta como una poderosa alternativa para hacer del sistema financiero un motor de cambio positivo. Esta modalidad de inversión, que combina la rentabilidad económica con la intención de generar un impacto social o ambiental medible, ha ganado protagonismo en los últimos años. Sin embargo, su potencial aún está lejos de ser plenamente aprovechado, como apunta un reciente informe elaborado por la Cátedra de Impacto Social de la Universidad Pontificia Comillas, elaborado en el marco de la 4ª Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (4FfD)

La inversión de impacto no es una idea nueva, pero ha cobrado fuerza en la última década como respuesta a la creciente necesidad de financiar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). A diferencia de otras formas de inversión sostenible, que pueden limitarse a excluir sectores controvertidos o aplicar criterios ESG, la inversión de impacto se define por su intencionalidad: busca activamente generar un cambio positivo y medible en la sociedad o el medio ambiente. Esto puede materializarse en proyectos que promuevan la inclusión financiera, el acceso a la educación, la salud, la igualdad de género o la protección del medio ambiente, entre otros. 

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