“Hoy el hemisferio sur, hoy Latinoamérica, debe tomar la decisión de participar y ser parte del mando y de las fuerzas geopolíticas, y geoeconómicas que están transformando el mundo. Hay que tomar decisiones; eso es lo que corresponde hacer”, expresó el presidente Rodrigo Paz durante su participación, a fines de enero, en la segunda edición del Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, organizado por CAF- Banco de desarrollo de América Latina y el Caribe.
Los jefes de Estado reunidos en Panamá fueron claros al señalar que América Latina y el Caribe son una región “que lo tiene todo, pero a la que aún le falta mucho”. Coincidieron en que ha llegado “la hora de dejar de administrar el fracaso” y de avanzar hacia un “regionalismo posible”, guiado por el pragmatismo, como un paso vital para enfrentar el nuevo orden mundial que ya se encuentra en marcha.
En este foro económico participaron los mandatarios de Panamá, Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guatemala y Jamaica, además del presidente electo de Chile. Tal como recordaron los medios de comunicación, América Latina y el Caribe albergan a más de 600 millones de habitantes, distribuidos en países caracterizados por una baja productividad y obligados a superar la fragmentación regional, muchas veces alimentada por posiciones ideológicas irreconciliables.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, subrayó que los países de la región permitieron que las “disputas ideológicas” se impusieran sobre los intereses comunes. Señaló que doctrinas como el bolivarianismo resultan “insuficientes” y que el modelo de la Unión Europea es “inviable” en esta parte del continente. En ese marco, propuso avanzar hacia un “regionalismo posible”, orientado a combatir la pobreza y la desigualdad.
En la misma línea, el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, afirmó que “han fallado gobiernos de todos los signos” y llamó a cruzar fronteras ideológicas y nacionales, promoviendo una “cooperación duradera, efectiva y sin complejos” para superar la coyuntura actual.
CAF, hoy denominado Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, tiene como objetivos centrales promover la integración regional, impulsar el desarrollo sostenible y consolidarse como el “Banco Verde” de la región, financiando proyectos inclusivos y ambientalmente responsables.
En ese contexto, es importante destacar que Luis Enrique García desempeñó un papel fundamental en la consolidación de la CAF como un banco multilateral clave para América Latina y el Caribe, impulsando su transformación institucional, el fortalecimiento patrimonial y una visión estratégica orientada a la integración regional.
En ese marco, me complace señalar que tuve la oportunidad de ejercer el cargo de Secretario General de la Corporación Andina de Fomento (CAF) en su oportunidad.
Para alcanzar sus objetivos, la institución promueve la conectividad física y digital, fortalece el comercio intrarregional y actúa como facilitador de la cooperación regional. En el ámbito ambiental, CAF asumió el compromiso de financiar proyectos que integren crecimiento económico y responsabilidad ambiental, apoyando iniciativas en energías renovables, infraestructura resiliente y la transición hacia economías bajas en carbono.
De forma complementaria, CAF otorga créditos no reembolsables y asistencia técnica, además de participar en proyectos estratégicos en áreas como transporte, agua, educación, salud y digitalización, respaldado por un fortalecimiento patrimonial de $us 7.000 millones que permitirá ampliar su capacidad de inversión.
Este organismo financiero, creado en febrero de 1968 en Bogotá como Corporación Andina de Fomento, evolucionó de una institución andina a un banco multilateral clave para América Latina y el Caribe.
Bolivia aprovechó este foro organizado por CAF para presentar, a través de su Ministra de Turismo, su oferta turística y el gran potencial económico que representa como destino atractivo para la inversión.
El país cuenta con una amplia variedad de destinos históricos, geográficos y culturales, entre ellos el salar de Uyuni, el Carnaval de Oruro, los parques nacionales Sajama, Amboró, Madidi y Noel Kempff Mercado, las ciudades históricas de Potosí y Sucre, el valle de Toro Toro, el lago Titicaca y las ruinas de Tiwanaku.
No debemos olvidar que nuestra región posee recursos y capacidades que el mundo necesita. Para crecer a un ritmo del 5% anual, solo hace falta trabajar juntos. La integración sigue siendo la gran asignatura pendiente de América del Sur y requiere una hoja de ruta común que supere los obstáculos políticos, económicos y sociales que hoy dificultan una verdadera unión.











