Autora: Ivone Juárez – REVISTA Y/O
De la crisis de carburantes al rediseño del liderazgo: cómo el sector privado boliviano está aprendiendo a navegar la tormenta perfecta con tecnología y agilidad.
En las avenidas de La Paz, la creciente circulación de vehículos eléctricos con placas celestes y que se pueden cargan en casa mientras se duerme es mucho más que una tendencia ecológica; es un síntoma de adaptación. Lo que hace un año era impensable, hoy es la respuesta pragmática de las concesionarias ante la coyuntura de crisis que se vive a nivel global y también en Bolivia.
Este fenómeno es el espejo de lo que ocurre hoy en el corazón de las corporaciones bolivianas: la capacidad de rediseñarse para no detenerse. Como bien se observa en las calles, la resiliencia no es solo sobrevivir, es encontrar rutas alternativas cuando las tradicionales se bloquean.
Un lustro en la cuerda floja
Según el economista y docente universitario Andrés Uzín, la resiliencia no es solo una palabra de moda, sino una armadura necesaria.
“Desde 2019, las empresas en Bolivia atraviesan por un escenario de crisis profunda”, explica Uzín.
La cronología es implacable:
2019: crisis política y social.
2020: el zarpazo global de la pandemia del Covid-19.
2023: La crisis de divisas y la posterior escasez de carburantes.
Ante este panorama, Uzín es tajante: “La resiliencia en las empresas representa la capacidad de reponerse ante un escenario de crisis, lo que no implica que eviten el problema, sino, más bien, que lo encaren”.
El experto sugiere que el éxito actual no radica en la reacción lenta, sino en ir previendo los problemas que se vieron venir con anticipación.
El giro global del modelo de negocio
¿Cómo se evita la parálisis cuando los mercados se contraen?
Para Ibo Blazicevic, past presidente de la Cámara Nacional de Industrias, la respuesta ha sido ingenio y estructura.
Las industrias han dejado de ser estructuras rígidas para convertirse en organismos dinámicos que apuestan por profesionales jóvenes y tecnología de punta para lograr procesos más eficientes.
“Cada industria vio cómo encontrar nichos de mercado, fidelizar a sus clientes y, en muchos casos, lo determinante fue la calidad de sus productos”, señala Blazicevic.
En este nuevo esquema, la Inteligencia Artificial (IA) juega un rol protagónico. Según el ejecutivo, la tecnología permite que “lo que antes era incierto ahora sea más preciso usando modelos estadísticos y econométricos”, facilitando así que las empresas identifiquen con claridad las preferencias del consumidor y lleguen con mayor precisión a sus nichos de mercado.
Este cambio ha traído consigo una renovación generacional y tecnológica. Las multinacionales están imponiendo modelos con alta rotación en niveles de decisión, apostando por profesionales jóvenes y, sobre todo, por la IA.
Para Blazicevic, la IA es el gran aliado de la rentabilidad en tiempos de vacas flacas. “Lo que antes era incierto ahora es más preciso usando modelos estadísticos y econométricos. Se puede llegar con más eficiencia a los nichos de mercado e identificarlos con mayor claridad”, sostiene.
El líder posvertical y sus habilidades
La resiliencia no solo ha cambiado los balances contables, ha transformado a quienes toman las decisiones. El líder vertical y distante ha muerto; en su lugar, ha nacido un perfil que equilibra los datos duros con la empatía.
Ibo Blazicevic define este nuevo perfil bajo dos dimensiones:
El estratega del dato, dueño de una capacidad analítica profunda para interpretar las señales del mercado.
“Hay que trabajar mucho con Big Data e indicadores críticos de performance (KPIs); ir haciendo ajustes a medida que el mercado va dando señales”, dice.
El facilitador de consensos, un líder actual que «enseña haciendo» y ha eliminado las barreras jerárquicas.
“La verticalidad ya no existe. El líder de hoy está disponible para todos: obreros, trabajadores, jefes. es un líder abierto que construye consensos”, afirma.
El futuro se carga en casa
Al igual que esos autos eléctricos que se cargan silenciosamente por la noche para enfrentar el tráfico paceño al día siguiente, las empresas bolivianas están aprovechando las pausas de la crisis para recargar sus estrategias.
La resiliencia en Bolivia ha dejado de ser un concepto abstracto para convertirse en una habilidad operativa: la capacidad de mirar de frente al problema, adoptar la tecnología y liderar desde la cercanía. En este nuevo escenario, el que no se rediseña, simplemente se apaga.












