Autor: Rolando Kempff Bacigalupo – Licenciado en Economía de la UMSA, doctorado Ph.D. en relaciones internacionales de la Universidad del Salvador (Argentina), académico de número de la ABCE y presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz.
Bolivia atraviesa una etapa de transición política orientada a la construcción de un “centro democrático”, con una agenda internacional pragmática destinada a restablecer alianzas estratégicas y recuperar la presencia del país en los escenarios globales.
Con estas palabras, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira —a poco más de cuatro meses de asumir la conducción del país— inició, en marzo, los primeros pasos de la ofensiva internacional anunciada recientemente.
El primer mandatario remarcó que “Bolivia ha despertado. Bolivia tiene fe, tiene esperanza y tendrá mejores días en la medida en que generemos certidumbre, construyamos institucionalidad y logremos que la economía esté al servicio de la gente”. Asimismo, aclaró que la reconstrucción del país será un proceso largo: “Nos queda un largo camino, no es tan corto. Este 2026 es para ordenar la casa”.
Los avances en política exterior ya han mostrado resultados. A mediados de diciembre del año pasado, una delegación del gobierno de Estados Unidos visitó el país para desarrollar una agenda de reuniones con autoridades económicas y empresarios privados, con el objetivo de identificar áreas estratégicas de inversión, cooperación bilateral y fortalecimiento. Además, el presidente Paz fue invitado a la cumbre Shield of the Americas (Escudo de las Américas), convocada por Donald Trump.
Otra muestra del cambio en la política exterior boliviana fue la llegada del rey de España, Felipe VI, a mediados de marzo, quien expresó su apoyo al país en esta nueva etapa de “Bolivia abierta al mundo”. En su reunión con el Presidente boliviano se analizaron temas de comercio, inversión y oportunidades económicas, así como la continuidad de programas de cooperación y el impulso al turismo bilateral. Antes de dejar el país, el monarca sostuvo: “Esperamos contribuir para que el mundo, no solo los hermanos de España, esté más presente en Bolivia”.
La llegada de Paz al gobierno representa un giro hacia una política exterior menos ideologizada, orientada a fortalecer vínculos con países europeos y de la región. Este quiebre con la línea antiimperialista del MAS permite abrir camino hacia una diplomacia enfocada en la cooperación y la transparencia.
Pese a otras prioridades, no deben descuidarse las relaciones diplomáticas que, con el pragmatismo anunciado por el presidente Paz, permitirán ampliar los vínculos internacionales más allá de criterios ideológicos.
Además de una diplomacia renovada y coherente, es fundamental fortalecer las relaciones con Estados Unidos, Brasil y Chile, promoviendo nuevos acuerdos comerciales y de inversión —especialmente en minería, hidrocarburos y agricultura—, lo que exige reglas claras y un marco legal adecuado.
Respecto a Estados Unidos, el reciente encuentro entre Rodrigo Paz y Donald Trump —inédito desde 2005— marca la reactivación de una alianza histórica. Se espera que este acercamiento facilite acuerdos comerciales y de inversión que permitan un mayor acceso a su amplio mercado interno.
En cuanto a Chile, el Presidente boliviano señaló en Valparaíso que la prioridad será “darle una nueva dinámica a la economía y a las relaciones bilaterales”.
En este contexto, es razonable suponer que, dentro de la categoría de “relaciones bilaterales” se incluye también el tema marítimo, que no puede quedar al margen. Es necesario, por tanto, poner en marcha propuestas creativas que, sin centrarse exclusivamente en la devolución territorial del Litoral, permitan avanzar hacia una salida al mar mediante figuras como comodato, concesión, administración u otros mecanismos legales existentes, en el marco de una solución viable desde la Guerra del Pacífico.
Las relaciones con Brasil, por su parte, se encuentran bien encaminadas. A mediados de marzo, el Presidente Paz visitó a su homólogo Luiz Inácio Lula da Silva, con quien acordó fortalecer los vínculos bilaterales y firmó cinco acuerdos en materia de integración económica, aduanera, logística, seguridad, hidrocarburos y facilitación del comercio.
La comitiva boliviana estuvo integrada por más de un centenar de empresarios, quienes sostuvieron reuniones con sus pares brasileños y autoridades de ese país, fortaleciendo así la cooperación económica.
Los empresarios esperamos —y confiamos en que así será— que este nuevo ciclo tenga como prioridad las necesidades del boliviano, sin que estas sean filtradas por una ideología.












