Autor: Luis Cardozo – Presidente de ESOFT S.R.L.
En la era en la que vivimos, en la que los usuarios tienen diversas formas de interactuar con aplicaciones de software, ya sea a través de sus teléfonos celulares o de sus computadoras personales, el éxito de las mismas ya no se mide únicamente por su robustez técnica o su lista de funcionalidades. El verdadero diferencial competitivo radica en la Experiencia del Usuario (UX). Una herramienta potente que sea difícil de usar está condenada al abandono, mientras que una interfaz intuitiva y fluida puede convertir un producto común en un estándar de la industria.
A menudo se confunde el «qué hace» una aplicación con el «cómo se siente» usarla. Un software puede automatizar procesos complejos, pero si el flujo de trabajo es confuso, el usuario percibirá la herramienta como un obstáculo en lugar de una solución.
Continúa leyendo
Para acceder al artículo completo, inicia sesión o sé parte del club de lectores de La Revista Y/O.




