Experto invitado: Darwin Quevedo – Consultor, profesor y conferencista en seguros, riesgo e inteligencia artificial aplicada
Durante años, la aseguradora protegió su operación como se protege un edificio: cortafuegos, antivirus, contraseñas. El fraude que hoy crece no fuerza esa cerradura; pide la llave con buenos modales. Se presenta como el asegurado que quiere cambiar la cuenta donde recibirá su indemnización, como el corredor que confirma un endoso por teléfono o como el gerente que autoriza un pago urgente en una videollamada.
La ciberseguridad y la prevención de fraude, que solían ser dos departamentos, tienen ahora el mismo adversario.
Una amenaza que se compra por catálogo
En 2025, el centro de denuncias de delitos en internet del FBI recibió 1.008.597 denuncias con pérdidas de $us 0,877 millones y, por primera vez en su historia, dedicó una sección a la inteligencia artificial: 22.364 casos y cerca de $us 893 millones.
Interpol describió en marzo de 2026 un mercado clandestino que vende “deepfake como servicio” y kits de identidad sintética con avatares de video y voces clonadas a partir de unos segundos de audio real. El mismo informe advierte que los centros de estafa se han expandido hacia Sudamérica.
La región ya lo siente. Una encuesta de 2026 a 1.563 profesionales de 962 organizaciones en 10 países latinoamericanos encontró que el phishing afectó al 73% de las empresas y que solo el 57% usa autenticación de doble factor.
Otra medición regional registró un aumento de 85% en los intentos de phishing bloqueados en doce meses. En Bolivia, la División de Cibercrimen de la Policía informó a la prensa local un incremento de 375% en estafas digitales entre 2022 y 2024 y de 140% en suplantación de identidad en dos años. No existe todavía una cifra oficial de fraude en seguros en el país, lo que no significa que no ocurra, sino que no se mide.
Por qué el seguro es un blanco natural
Una aseguradora paga dinero a quien demuestra ser el asegurado o el beneficiario, y casi toda esa demostración ocurre a distancia: un correo, una llamada, un portal, una foto de la cédula. La identidad es el corazón de la operación, y es justo lo que la tecnología permite fabricar.
La National Insurance Crime Bureau de Estados Unidos proyectó para 2025 un aumento de 49% en delitos de seguros vinculados a robo de identidad, con casi una cuarta parte de los reclamos basados en identidades sintéticas. Un proveedor de análisis de voz que procesó 1.200 millones de llamadas en 2024 reportó un aumento de 475% en ataques con voz sintética a aseguradoras. Y en 2026 se documentaron kits de phishing di señados para portales de aseguradoras que capturan la contraseña y el código de un solo uso en un mismo flujo continuo, sin que la víctima noté la diferencia.
Frente a esto, el oído no es un control. Un estudio publicado en 2023 pidió a 529 personas distinguir voces reales de voces sintéticas: acertaron 73% de las veces, y entrenarlas apenas mejoró el resultado. “Conozco a mi cliente por la voz” dejó de ser una garantía.
Cinco controles que no requieren un gran presupuesto
Verificación por un segundo canal para cualquier cambio de cuenta bancaria, beneficiario o datos de contacto y para toda orden de pago: se devuelve la llamada al número que ya consta en el expediente, nunca al que aparece en la solicitud. Es la recomendación en la que coinciden las autoridades de consumo y policiales de Estados Unidos, y la más barata.
Autenticación de doble factor en los portales de asegurados y corredores, y prueba de vida en el enrolamiento biométrico. Las agencias de ciber seguridad de Estados Unidos recomiendan des de 2023 que la verificación de identidad funcione también durante la comunicación en tiempo real, no solo al abrir la cuenta.
Límites de autoridad y doble aprobación para pagos por encima de un umbral, sin excepción por urgencia ni por jerarquía. La urgencia es el ingrediente principal de la ingeniería social.
Analítica con IA del lado de la defensa. Un modelo puede señalar lo que ningún analista ve a mano: un cambio de cuenta bancaria días antes del pago de un siniestro, un mismo dispositivo que accede a pólizas de asegurados distintos, un número telefónico que llama por varias cuentas, una dirección IP lejos del domicilio declarado. Ningún indicador prueba un fraude, ordena la revisión. El modelo debe calibrarse con casos con firmados para no castigar al asegurado honesto.
Capacitación con casos reales y simulaciones de llamadas fraudulentas, dirigidas sobre todo a quienes procesan pagos y cambios de datos.
En Bolivia, el reglamento de seguridad de la información y tecnología para entidades aseguradoras, aprobado por la APS en 2025, ya exige un responsable de seguridad, gestión de riesgos, análisis anual de vulnerabilidades y reporte de incidentes críticos en dos días hábiles. El paso siguiente es convertir ese cumplimiento en control antifraude: el registro de incidentes que alimenta al regulador es el mismo que debería alimentar a la unidad de fraude.
El corredor es la primera línea, porque conoce al cliente. Precisamente por eso conviene que con fíe en el proceso y no en la voz. La llamada de vuelta es un gesto pequeño, lo que evita no.













