El costo oculto de asegurar en economías inflacionarias: cuando la macroeconomía redefine el riesgo asegurador

Experto Invitado: Alejandro Mac Lean – CEO de BISA Seguro

El enemigo invisible del seguro

La industria aseguradora ha construido su reputación durante más de tres siglos administrando incertidumbre. Ha aprendido a cuantificar incendios, terremotos, accidentes, responsabilidad civil, enfermedades y catástrofes naturales mediante modelos estadísticos cada vez más sofisticados.

Sin embargo, existe un riesgo que rara vez aparece en las pólizas y que hoy amenaza silenciosamente la estabilidad técnica del sector: la inflación, la volatilidad cambiaria y el acelerado incremento de los costos de reposición.

No se trata únicamente de variables económicas. Se trata de factores que modifican el ver dadero valor del riesgo asegurado.

Cuando estas variables dejan de ser estables, también dejan de ser estables las sumas asegura das, las reservas técnicas, las primas, los programas de reaseguro y, en última instancia, la promesa fundamental que hace toda aseguradora: restituir el patrimonio del asegurado después de una pérdida.

Ese es el verdadero costo oculto de asegurar un país en un entorno económico que no busque la estabilidad.

El seguro también depende de la economía

Existe una percepción equivocada de que el riesgo asegurador depende exclusivamente de la frecuencia y severidad de los siniestros.

En realidad, la economía modifica permanentemente ambas variables.

La inflación incrementa el costo de reconstruir edificios, sustituir maquinaria, reparar vehículos, adquirir medicamentos, importar equipos médicos y contratar mano de obra especializada.

Por su parte, la política cambiaria puede o no alterar la percepción de valor a todos aquellos bienes cuyo precio depende de monedas fuertes, particularmente el dólar estadounidense.

En consecuencia, el costo de una indemnización aumenta incluso cuando el número de siniestros permanece prácticamente constante.

Este fenómeno ha sido ampliamente identificado por los principales reaseguradores internacionales como uno de los mayores desafíos para la rentabilidad técnica del sector durante la presente década.

Bolivia: una realidad que obliga a repensar el seguro

Durante muchos años Bolivia convivió con niveles relativamente bajos de inflación, valor del dólar fijado y a costa del gasto fiscal y las reservas internacionales.

Esa estabilidad permitió que numerosos asegurados mantuvieran durante largos períodos las mismas sumas aseguradas sin observar diferencias significativas entre el valor asegurado y el costo real de reposición.

Sin embargo, el escenario comenzó a cambiar desde 2021 con una tendencia inflacionaria postpandemia.

En Bolivia la inflación acumulada durante 2025 alcanzó aproximadamente 20,4%, mientras que la inflación interanual llegó a 24,9%, cifras que no se observaban desde hacía muchos años.

Aunque posteriormente comenzó una moderación parcial, la inflación anual continuó durante 2026 muy por encima de los niveles históricos.

Al mismo tiempo, la creciente escasez de divisas, las restricciones cambiarias y el incremento del costo de importación de numerosos bienes comenzaron a impactar directamente sobre los valores de reposición de activos industriales, comerciales y patrimoniales.

La consecuencia resulta evidente. Los bienes asegurados comenzaron a aumentar de valor mucho más rápido que las pólizas.

El riesgo adicional: el infraseguro

El mayor riesgo no consiste únicamente en que aumente la inflación. El verdadero problema aparece cuando las sumas aseguradas permanecen inmóviles.

Una empresa puede creer que mantiene protegida una planta industrial por $us 10 millones.

Sin embargo, si el costo de reconstrucción aumenta un 35% debido al incremento del precio del acero, cemento, equipos importados, transporte y mano de obra especializada, esa misma planta requerirá aproximadamente $us 13,5 millones para ser reconstruida. La diferencia es contundente.

En otras palabras, casi una cuarta parte del patrimonio deja de estar asegurada. Y muchas veces el propietario recién descubre esa realidad cuando ocurre el siniestro.

La inflación también incrementa la severidad de los siniestros

Existe otro fenómeno menos visible. La inflación no solamente incrementa el valor de los bienes. También incrementa el costo promedio de cada reclamo:

  • Una cirugía cuesta más.
  • Un repuesto automotriz cuesta más.
  • Reconstruir una vivienda cuesta más.
  • Transportar materiales cuesta más.
  • La mano de obra especializada cuesta más.

El resultado es que la frecuencia de los siniestros puede permanecer prácticamente constante mientras la severidad aumenta año tras año.

Este fenómeno explica por qué numerosas aseguradoras observan deterioro en su índice combinado incluso cuando mantienen crecimiento comercial y estabilidad en el número de reclamos. La inflación erosiona silenciosamente la rentabilidad técnica.

El impacto sobre el reaseguro internacional

Las consecuencias tampoco terminan en las compañías locales.

Los grandes reaseguradores internacionales incorporan cada vez con mayor intensidad variables macroeconómicas dentro de sus modelos de evaluación.

Entre ellas destacan:

  • Inflación;
  • Estabilidad monetaria;
  • Disponibilidad de divisas;
  • Riesgo soberano;
  • Volatilidad cambiaria;
  • Incertidumbre regulatoria.

Cuando estos indicadores muestran dete rioro, el mercado internacional suele responder mediante:

  • Incremento de tasas;
  • Mayores deducibles;
  • Menor capacidad disponible;
  • Condiciones más restrictivas de renovación.

Proteger el riesgo cuesta más precisamente cuando la economía se vuelve más riesgosa.

Una amenaza para la sostenibilidad del mercado

El verdadero peligro es que este deterioro ocurre lentamente. Durante meses, incluso años, el mercado pue de seguir mostrando crecimiento en producción.

  • Las pólizas continúan renovándose.
  • Las primas siguen ingresando.
  • Los balances aparentan normalidad.

Sin embargo, debajo de esa aparente estabilidad comienzan a acumularse desequilibrios técnicos.

  • Las reservas pueden resultar insuficientes.
  • Los costos medios de los siniestros aumentan.
  • Las sumas aseguradas pierden valor real.
  • Los programas de reaseguro se encarecen.
  • La rentabilidad técnica disminuye.

Y cuando finalmente ocurre un gran siniestro, toda esa acumulación de desequilibrios sale abruptamente a la superficie.

El costo oculto para el asegurado

Muchas veces se interpreta que el infraseguro perjudica únicamente a las aseguradoras. La realidad demuestra exactamente lo contrario.

El principal afectado es el asegurado. Una indemnización insuficiente puede impedir reconstruir una fábrica. Puede retrasar la reapertura de una empresa.

Puede generar pérdida permanente de clientes. Puede destruir años de inversión. Puede incluso comprometer la continuidad del negocio. La póliza funciona. Lo que dejó de funcionar fue el valor económico sobre el cual fue emitida.

El seguro debe volverse dinámico

Durante muchos años el seguro fue administrado como un contrato relativamente estático.

  • Hoy esa visión comienza a quedar obsoleta.
  • Las economías cambian demasiado rápido.

Las sumas aseguradas también deben hacerlo. Ello exige incorporar herramientas como:

  • Actualización automática de valores asegurados;
  • Indexación por índices de construcción;
  • Revisión anual de activos;
  • Avalúos técnicos periódicos;
  • Cláusulas de ajuste por inflación;
  • Educación permanente del asegurado;
  • Utilización creciente de modelos predictivos basados en inteligencia artificial para estimar costos futuros de reposición.

La tecnología permitirá anticipar estos des equilibrios mucho antes de que aparezcan en los estados financieros.

Más que un desafío técnico, una responsabilidad económica

El seguro cumple una función que trasciende a las compañías.

Protege empresas.

Protege familias.

Protege empleos.

Protege inversión.

Protege crédito.

Protege estabilidad económica.

Cuando una economía experimenta inflación persistente y volatilidad cambiaria, mantener actualizadas las sumas aseguradas deja de ser una recomendación comercial para convertirse en un requisito indispensable de estabilidad financiera.

La sostenibilidad futura del mercado dependerá menos de vender más pólizas y mucho más de preservar el valor real de las coberturas existentes.

Conclusión

La inflación:

  • No provoca incendios.
  • No ocasiona accidentes.
  • No destruye edificios.

Pero puede producir un efecto igualmente devastador: reducir silenciosamente la capacidad del seguro para cumplir la promesa que constituye la esencia misma de esta industria.

Cada punto adicional de inflación disminuye el poder real de una cobertura que no se actualiza.

Cada distorsión cambiaria incrementa el cos to de reposición de miles de activos.

Cada incremento de los costos médicos, de construcción o de reparación presiona la suficiencia de las reservas y desafía la rentabilidad técnica de las aseguradoras.

El verdadero riesgo del futuro no será única mente la ocurrencia de siniestros más complejos o fenómenos naturales más severos. Será la capacidad de las aseguradoras para adaptar sus modelos técnicos a economías cada vez más dinámicas e impredecibles.

En este nuevo escenario, la actualización permanente de las sumas aseguradas, la revisión continua de los costos de reposición y una gestión integral del riesgo macroeconómico ya no constituyen ventajas competitivas. Son condiciones esenciales para preservar la solvencia del sector, fortalecer la confianza de los asegurados y garantizar que el seguro continúe cumpliendo su misión fundamental: brindar seguridad financiera cuando más se necesita.

Porque, al final, la mayor fortaleza del seguro no reside únicamente en su capacidad para pagar siniestros, sino en su capacidad para mantener intacta, a pesar de la incertidumbre económica, la promesa de proteger el patrimonio de quienes depositan en él su confianza.

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