Ningún país del mundo se libra del peligro de los incendios forestales que, hoy por hoy, representan una de las mayores amenazas para los ecosistemas naturales, sobre todo en verano por las altas temperaturas. Queremos resaltar la importancia de nuestras acciones para prevenir y reducir estos desastres. Cada esfuerzo que hagamos para salvaguardar nuestros montes y bosques es vital para asegurar nuestro futuro, donde el seguro también ocupa un espacio privilegiado a la hora de proteger los recursos naturales.
El 18 de agosto se celebra el Día Mundial de la Prevención de los Incendios Forestales, una amenaza a nivel mundial. De hecho, 2023 ha pasado a la historia como el año en el que se han producido los fuegos más voraces y agresivos que se conocen. El desastre de Evros, en Grecia; el incendio de Tenerife; y al otro lado del Atlántico, el de la isla de Maui, en Hawái; junto a otros en Italia, Portugal, Argelia, Túnez y Canadá, son solamente algunos de los siniestros más graves del pasado año y, sin jugar a ser adivinos, no parece que la tendencia se detenga.
Estos fuegos, caracterizados por su propagación descontrolada a través de la vegetación, pueden surgir por causas naturales, como los rayos o el calor en exceso. Sin embargo, la gran mayoría son consecuencia de la actividad humana. La quema de desechos, las fogatas mal apagadas y las colillas de cigarrillos arrojadas negligentemente son algunas de las principales fuentes de ignición provocadas por las personas.
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