El financiamiento para la transición es un concepto nuevo para identificar canales donde se puedan movilizar recursos necesarios para la descarbonización de la economía global. Esta idea es clave debido a que no todo lo que es verde necesariamente contribuye a alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y así, evitar la crisis climática a la que nos dirigimos.
En este sentido, uno de los principales retos es desarrollar métricas que nos ayuden a identificar la trayectoria que cada sector de la economía debe seguir para reducir al mínimo las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
Vale la pena reiterar que la transición no implica invertir sólo en proyectos verdes, sino también requiere colocar capital en industrias intensivas en energía que dependen de los combustibles fósiles. A pesar del avance de las energías renovables, como la solar y eólica, el sector industrial aún requiere de avances tecnológicos que permitan funcionar a partir de electricidad u otras opciones renovables.
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