Geradualismo, discreción y heterodoxia económica

Germán Molina Díaz – Economista, miembro de número de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas, docente de la UCB e Investigador asociado del IISEC.

La administración gubernamental, en la segunda semana del último noviembre, normalizó el suministro del combustible en el país. Las autoridades acordaron nuevos créditos con organismos multilaterales y bilaterales. La cotización del dólar paralelo declina, en su nivel y tendencia, y la calificación de riesgo país descendió a 930 puntos, para el 10 mismo mes. Todo esto, gracias a las expectativas favorables sobre el futuro de la economía boliviana.

El presidente Rodrigo Paz y su ministro de Economía y Finanzas Públicas, Gabriel Espinoza anunciaron, el martes 25 de noviembre, tres medidas económicas que debían ser enviadas a la Asamblea Legislativa Plurinacional para su tratamiento. Estas son: derogar el Impuesto a las Transferencias Financieras (ITF), el Impuesto a las Grandes Fortuna (IGF), el Impuesto al Juego (IJ) y el Impuesto a las Promociones Empresariales (IPE), para su posterior promulgación por el Órgano Ejecutivo.

Por otra parte, el Ejecutivo pedirá a la Cámara de Diputados la devolución de la Ley del Presupuesto General del Estado (PGE 2026) para modificarla y adecuarla a la nueva estructura organizativa administrativa que, se prevé, reducirá en un 30% el gasto fiscal, para el próximo año.

Mientras tanto, el país continuará con déficit de balanza de pagos, déficit fiscal, crisis cambiaria, el dólar paralelo aún supera la cotización oficial, inflación galopante y siguen bajos los ingresos porque las medidas de ajuste económico y reformas estructurales de la segunda y tercera etapa económica fueron postergadas, hasta que sean aprobadas en marzo de 2026, y puedan resolver los problemas económicos que afectan a los bolsillos de las personas.

Sin embargo, a pesar de la decisión de las autoridades gubernamentales, estas decisiones serán tomadas gradual y discrecionalmente; pero se mantienen las expectativas favorables por una nueva etapa en la historia económica, política y social de Bolivia.

Al inicio de una gestión gubernamental, las nuevas autoridades analizaron los informes realizados por el equipo de transición, para diseñar e implementar un cambio en la política económica.

Si política económica de ajuste se aplicará “despacito” (gradualismo) o de “golpe” (shock); “prudencia” (discreción) o ley (reglas); creencia correcta (ortodoxia, promercado) o creencia contraria (heterodoxia, Estado y mercado), para resolver los problemas económicos del país, se entiende por el anuncio de las tres medidas económicas señaladas anteriormente.

Dadas las características de estas medidas, las autoridades decidieron seguir una política económica de ajuste “despacito” (gradualismo); “prudencia” (discreción) y creencia contraria a leyes y principios económicos (heterodoxia, Estado y mercado).

La elección de una política gradualista, de discreción y heterodoxia económica, lo que significaría que la administración gubernamental requiere buscar apoyo político de la población y mayores recursos financieros en moneda nacional y dólares, pero conseguirlos toma su tiempo. No obstante, quedó pendiente la eliminación de las cuotas de exportación, cuya liberalización generaría un incremento del flujo de dólares y del stock de las reservas internacionales netas del país.

La elección de la política económica depende del estado de la economía; es decir, si la inflación alcanza los tres dígitos, como ocurrió con la hiperinflación de Bolivia, a mediados de la década de 1980, cuando las reservas internacionales netas negativas del BCB sirvieron para permitir la aplicación de una política de ajuste de shock, con un elevado costo social.

Finalmente, la actual decisión asumida por la administración gubernamental del presidente Rodrigo Paz y sus ministros; la elección de la política económica con características gradualista, de discreción y heterodoxia, se espera que exitosas. Principalmente, por el factor de credibilidad del equipo económico. Si ellos “dicen lo que es, piensan lo que es y hacen lo que es, eso será consistente y se logrará un éxito”, pero si “dicen lo que es y con lo que dicen que piensan, actúan de manera diferente no habrá consistencia y, por lo tanto, fracasaría”.

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