Antes del conflicto armado entre Rusia y Ucrania, y tras estar empezando a salir de una crisis sanitaria sin precedentes, la situación de la industria del seguro era estable, con tendencia esperanzadora, por el inicio de la recuperación industrial y de la exportación. Asimismo, la hostelería y la restauración gozaban de buenas expectativas, gracias a un turismo internacional que comenzaba a despertar del letargo de los dos últimos años.
Pero la situación económica ha cambiado radicalmente con la guerra, encareciendo las materias primas y la energía, y no favoreciendo en nada al sector asegurador, debido al gran impacto que va a suponer en los presupuestos corporativos y domésticos. Es de destacar, que ya en su momento, la pandemia trajo consigo un abaratamiento de la prima media, como una de las medidas que aplicaron las aseguradoras para retener los clientes, ajustando tarifas y coberturas. Sin embargo, en estos momentos el impacto, especialmente en la economía doméstica, está empezando a ser muy significativo, por lo que los precios necesitarán mantenerse bajos y la producción nueva resultará más difícil de materializar.
La invasión Rusa en Ucrania ha provocado la supresión de importaciones a España de maíz, trigo, pienso para el ganado, aceite de girasol,… entre otros, impactando severamente en sectores como el ganadero y la agricultura. A esto se suma la subida de los carburantes que provocará que el transporte repercuta sus gastos de forma inmediata, afectando a corto plazo a toda la cadena de transformación y consumo, por lo que el consumo de proximidad volverá a tener una oportunidad.
Continúa leyendo
Para acceder al artículo completo, inicia sesión o sé parte del club de lectores de La Revista Y/O.




