El Congreso de los Estados Unidos aprobó el pasado 4 de julio la ley fiscal «One Big Beautiful Bill Act» (OBBBA), impulsada por el presidente Donald Trump. Esta norma revierte el enfoque del «Inflation Reduction Act» (IRA) del presidente previo, Joe Biden, eliminando incentivos verdes y priorizando la reindustrialización, la producción energética tradicional y la soberanía fiscal. En general, incluye recortes fiscales permanentes, subsidios a la industria pesada, un refuerzo del gasto en defensa y medidas migratorias más estrictas.
Mapfre Economics, el Servicio de Estudios de Mapfre, destaca en su informe Panorama Económico y Sectorial 2025: perspectivas hacia el segundo semestre que varios analistas ya han alertado sobre desequilibrios fiscales a largo plazo, ante una posible disociación entre la magnitud de los recortes de impuestos y los ajustes en el gasto público.
En el plano tributario, el componente central de la OBBBA es la expansión de gran parte de las provisiones del «Tax Cuts and Jobs Act» (TCJA) de 2017, que incluye el mantenimiento de los recortes al impuesto sobre la renta de personas físicas, la ampliación de la deducción estándar y el mayor umbral para la exención del impuesto de sucesiones a partir del ejercicio fiscal 2026. En paralelo, se amplían los créditos fiscales por hijo y se generan nuevas deducciones fiscales sobre propinas, horas extra, intereses de préstamos para automóviles y para personas mayores de 65 años sobre su renta imponible. Asimismo, se eleva temporalmente el límite de deducción por impuestos estatales y locales (State and Local Tax, SALT).
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