El ocio es un mercado que mueve grandes cantidades de dinero al año a nivel mundial y, además, es un sector que tiene importantes variaciones respecto de los gustos de los consumidores. El motivo de que estas variaciones sean cada vez más frecuentes radica en la velocidad a la que las nuevas tecnologías van ofreciendo nuevas posibilidades. Así, uno de los hitos de la última década en materia de entretenimiento ha sido la aparición y consolidación de las plataformas de streaming.
Este producto permite que los suscriptores disfruten de series, películas y documentales de forma cómoda, en muchas ocasiones con material exclusivo y a precios bastante razonables, lo que ha provocado que su impacto en el mercado del ocio sea paradigmático (Netflix, sin ir más lejos, cuenta con más de 200 millones de suscriptores en el mundo).
Tal es potencial mercado, que la competencia entre dichas plataformas está tomando forma de guerra fratricida: HBO Max, Disney+ o Prime Video, por citar algunas, están apostando por aumentar el material exclusivo a través de convenios con diferentes productores o profesionales del cine. Mientras, Netflix, que no deja tampoco de lado esa estrategia, ha optado por ampliar la oferta y añadirá videojuegos a su catálogo en un breve periodo de tiempo.
Continúa leyendo
Para acceder al artículo completo, inicia sesión o sé parte del club de lectores de La Revista Y/O.




